Mientras los observadores ven un tono más calmado en el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la séptima ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), que se celebra en Ciudad México, se esperan avances en ámbitos como el de telecomunicaciones, el de comercio electrónico e incluso el laboral.
Estos se sumarían a otros capítulos ya cerrados, como el de pequeñas y medianas empresas (pymes) o el de anticorrupción, informaron fuentes cercanas a los encuentros, que se celebran a puerta cerrada en esta capital.
Además, se espera debatir los asuntos más espinosos, como la cláusula ‘sunset’ -que obligaría a revisar este tratado, en vigor desde 1994, cada cinco años-, de solución de controversias y de las reglas de origen en el sector automotriz, que buscan garantizar el uso de productos fabricados en la región.
Hasta el momento, Estados Unidos exige que el nuevo convenio incremente el contenido de su nación de los vehículos que se montan en la región, y que hasta ahora está fijado en el 65%.
La última ronda pactada de negociaciones del TLCAN, aunque se esperan unas cuantas más, que arrancó en México, supone el inicio de una etapa decisiva que habrá de abordar, sin dilaciones, temas tan controvertidos como el del sector automotriz.
“Estas son rondas de cierre, ya debe haber acuerdos, espero una declaración pública al final de la ronda sobre algunos acuerdos acabados, y posturas”, dijo a Efe el especialista en Negocios Internacionales del Tecnológico de Monterrey Manuel Valencia.
“Hay un optimismo prudente, con muchas posibilidades para avanzar, lo que nos permite pensar que se van a cerrar capítulos”, dijo a Efe el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón.
El ministro de Trabajo de México, Roberto Campa, consideró que el tema laboral no supone un “obstáculo”.
“Es un tema muy amplio que naturalmente va a abarcar muchas rondas de discusión con asuntos como contenido nacional, reglas de origen y tratamiento”, apuntó a Efe el representante del Partido Republicano de EE.UU. en México, Larry Rubin, quien consideró que se optará, finalmente, por unas reglas que impulsen el “contenido regional” sobre el sector automotriz.
Desde la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), se está coadyuvando al equipo negociador para presentar la propuesta mexicana en este aspecto.
Medio año después del inicio de conversaciones, se alejan entonces los peores presagios y el presidente de EE.UU., Donald Trump, que considera este tratado “un desastre” para los intereses de su nación, parece mucho más calmado.
Además, se anunció que se está preparando una reunión entre el presidente de México, Enrique Peña Nieto, y el mismo Trump. Y si bien se desconoce lugar y fecha, se ha interpretado como un acercamiento de posturas.
Según el diario The Washington Post, los planes para este encuentro se truncaron esta semana tras una discusión por el muro en un diálogo telefónico entre ambos mandatarios, aunque desde la Presidencia de México no emitieron comentario alguno, según confirmó a Efe una fuente oficial.
“Es poco probable que Trump lo haga (salga de la conversación), y ahora menos, porque para él tendría un costo político muy importante. Resulta que el TLCAN tiene más amigos en Estados Unidos de los que se pensaba”, explicó a Efe el economista Luis de la Calle, quien participó en el diseño de este acuerdo comercial.
La duda radica en este momento en cuándo se cerrarán estas negociaciones. En un principio, se pactaron siete rondas, pero se sobrentiende que habrá unas cuantas más.
Para Rubin, el más optimista, se llegará a nueve rondas, mientras que para Valencia, se conseguirá el acuerdo final antes de las elecciones del 1 de julio en México.
Castañón opinó que los comicios no han de ser “determinantes” para el avance de las negociaciones, y el coordinador del Consejo Consultivo Estratégico de Negociaciones Internacionales del CCE, Moisés Kalach, expresó en días recientes que, de llegar hasta el 2019, el TLCAN quedaría en “estado zombi”.
Hay mejores perspectivas, pero el impacto en la economía es evidente. México creció el 2 % en 2017 y la economía se ha ido ralentizando a medida que pasaba el año, y ello se debe, en buena medida, a que inversionistas y empresarios están a la expectativa del futuro del tratado.











