Santo Domingo.- La desigualdad en América Latina y el Caribe no es fortuita, sino fruto de las decisiones políticas deliberadas que sirven a un reducido grupo de la sociedad en vez de garantizar el bienestar común.
Así lo expresó el Comité para la Ayuda Contra el Hambre (Oxfam, siglas en inglés) al presentar su nuevo informe “IGUALES. Acabemos con la desigualdad extrema”, donde se detallan los impactos negativos de la desigualdad extrema y de las altas tasas de concentración de la riqueza.
En el informe se establece que Latinoamérica es la región más desigual y peligrosa del mundo: 41 de las 50 ciudades más riesgosas son latinoamericanas. En esta zona se registró un millón de asesinatos entre 2000 y 2010.
Oxfam sostiene que en República Dominicana la situación es parecida y las inversiones económicas recaen en las empresas radicadas en la zona fronteriza, el sector turismo y el industrial, las cuales reciben exenciones de impuesto para la inversión por más de US$720 millones anuales.
El documento presentado por Oxfam establece que los incentivos representan hasta el 84% del valor de las empresas en el sector turismo, con el que se pudiera aumentar en un 70% el presupuesto de Salud o multiplicar por 30% el de viviendas. Enfatiza también que en el país las consecuencias fiscales son enormes y se suman a la baja e injusta recaudación nacional.
La organización internacional dice que de esta forma es imposible combatir la pobreza extrema. “Esto en vez de ayudar a resolver el problema de la desigualdad, lo ha empeorado”, sostiene.
La directora de Oxfam en República Dominicana, Rosa Cañete Alonso, dijo que la pobreza se debe enfrentar con más inversión en educación, en salud y la creación de nuevos puestos de trabajos. En relación a la privatización de los servicios, añadió que es una constante en este país y en la región.
Cañete Alonso es partidaria de las reformas al Código Laboral y la Seguridad Social, con las que podrían introducirse cambios en la redistribución de la riqueza, pero estas deben representar los intereses de la mayoría.
“República Dominicana ha demostrado que el crecimiento económico por si solo no ha conseguido combatir la pobreza, se necesitan políticas públicas desde el estado para contrarrestar ese mal”, adujo Cañete Alonso.
Asegura que la desigualad de ingresos es abismal en la región, pero que esto puede evitarse, por tanto no es una fatalidad.












