Señor director:
Desde tiempos inmemorables he leído no sé cuántas veces los anuncios de las autoridades acerca de que República Dominicana ya está preparada para exportar carne a Estados Unidos. Quiero expresar mi sorpresa no porque eso no se ha logrado ni creo que se logrará en muchos años, sino porque parece que es un sueño que nos han querido vender.
Creo que es un sueño por dos razones. La primera es que en este país no producimos ni siquiera toda la carne que demandamos, pero además no creo que el mercado de Estados Unidos, principalmente sus productores y los demás intereses que se mueven alrededor de este producto, permitan que unos suplidores dominicanos se metan a su mercado.
Creo, sin embargo, que la única esperanza está por el lado de los dominicanos que viven en los estados donde hay muchos de los compatriotas. Mi pesimismo, como quiera, es fuerte porque habría que preguntarse qué motivaría a los compatriotas a comprar carne local en supermercados de Estados Unidos.
Luis Alberto de los Santos
Comerciante






