Como siempre, aunque sea una misión de rutina correspondiente a lo que establece el Artículo IV del Acuerdo Constitutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI), la delegación de ese organismo es un acontecimiento cuando visita el país. Los encuentros con los principales ministerios y funcionarios del área económica, así como con empresarios, es la rutina a seguir.
En términos de crecimiento la economía dominicana no trae novedades, pues su expansión ha sido constante durante los últimos años. El FMI destaca que el crecimiento experimentado en 2018 recuperó, en gran medida, el ingreso real y que ese comportamiento también facilitó la integración de muchos trabajadores desalentados a la fuerza laboral.
Sin embargo, a pesar del desempeño económico robusto, hay un aspecto que se ha quedado anclado en todos los últimos informes del organismo: su preocupación, pues la deuda sigue creciendo como resultado de importantes déficits estructurales que se originan en una base impositiva limitada, una elevada carga de intereses y pérdidas históricas en el sector eléctrico.
Desde hace muchos años economistas, empresarios, políticos y medios de comunicación vienen alertando sobre la necesidad de fortalecer el entorno de negocios para que el país sea más productivo, al tiempo de lograr un compromiso de las autoridades por reducir en términos netos el déficit público.
Es conocido que el Presupuesto del Estado viene cargado con rigideces que lo coartan, y limitan la capacidad de acción de quienes tienen en su poder la gestión pública. Sin embargo, es esa misma limitante la que debería poner en primer plano decisiones que realmente ayuden a reducir el gasto innecesario o, incluso, a destinar más recursos a la inversión productiva para lograr un balance más ajustado a la realidad del país.
Las alianzas público-privadas, por ejemplo, podrían ser una buena línea de trabajo para que el Estado delegue algunas de las acciones que saldrían más costosas en términos de inversión. Hacer el ejercicio no tiene costo alguno.
El FMI ha destacado muchos aspectos positivos en su visita al país, pero siempre es saludable para todos, pero muy especialmente para las autoridades que toman decisiones, leer y aplicar, cuando lo amerite el caso, las recomendaciones que están en los últimos párrafos del informe.








