Señor director:
El Intrant está en ruta a ser una entidad fuerte, con suficiente credibilidad en la opinión pública. No todo le ha salido bien, como es su relación con los sindicatos todopoderosos del país, pero en algo se ha avanzado.
Hago un llamado urgente por el riesgo que representan los vehículos que funcionan con equipos de GLP mal instalados. Los talleres que instalan estos sistemas deberían ser no sólo supervisados y fiscalizados, sino que debe aplicarse un proceso de certificación con fecha de vencimiento.
Cada vehículo debe tener un sello con un código del taller que instaló el equipo de GLP. Esto serviría para determinar responsables en caso de siniestro.
¿Se imagina usted un vehículo del transporte escolar a GLP que explote lleno de niños? Esto no sólo sería una pérdida de vidas y afectación a la propiedad, sino que dejaría al descubierto la necesidad de tener una institución fuerte que norme todo esto. De hecho, ningún vehículo dedicado al transporte escolar debería operar con gas. Prever para evitar, esa es la cuestión.
Jochy Alejandro Ortega.
Empresario.











