Hace tres años las reservas internacionales brutas del Banco Central cerraron en US$4,091.6 millones. Fue todo un acontecimiento, pues era la primera vez que sucedía en la historia financiera de República Dominicana. Hoy están en US$4,426 millones, US$334.4 millones más, para un incremento de 8.1%. Estos números dan tranquilidad.
Su importancia es vital para la estabilidad económica de cualquier país.
¿Qué son las reservas internacionales brutas? La definición más cercana es que son activos externos a disposición de las autoridades monetarias para financiar o regular los desequilibrios de la balanza de pagos. En ellas se incluyen, principalmente, el oro monetario, los Derechos Especiales de Giro (DEG), la posición en reserva ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el uso del crédito de esta institución.
En el caso de República Dominicana es de orden decir que los niveles de reservas se han visto afectados por diversas circunstancias, incluyendo la intervención de las autoridades en el mercado cambiario. De algún lado hay que buscar dinero cuando hay riesgos de desequilibrio.
Por ejemplo: el 28 de febrero de 2014, hace casi un año, las reservas internacionales brutas bajaron a US$3,754.1 millones, una caída absoluta de US$337.5 millones, para un 8.2% con relación al cierre de 2011. Esta cantidad fue prácticamente la misma que aumentó a finales del año pasado.
Por suerte hubo una recuperación y momentáneamente escalaron al histórico US$5,452.8 el 30 de abril de 2014, para luego colocarse en US$4,949.8 un mes después. Desde esa fecha las reservas internacionales brutas se han mantenido en un rango de relativa estabilidad en un promedio de US$4,500 millones, un nivel favorable para nuestro país.
Es bueno aclarar que en cuanto a las reservas internacionales neta, para que quede establecido, son los recursos financieros en divisas con los cuales cuenta un país para garantizar los pagos de los bienes que importa y el servicio de la deuda, así como para estabilizar el valor de la moneda. Una fuerte posición de reservas internacionales funge como indicador de solidez financiera, lo que contribuye a reducir el riesgo soberano.











