El presidente de Argentina, Alberto Fernández, ve “imposible” que el país pueda mejorar su oferta en el proceso para reestructurar US$65,000 millones (unos €57,000 millones) de deuda, puesto que considera que un mayor esfuerzo por su parte supondría dejar a los argentinos al límite.
Fernández ha realizado estas declaraciones después de que tres grandes grupos de acreedores presentaran una nueva oferta en el proceso, por la que se ofrece un alivio superior a los US$35,000 millones (€30,595 millones) en nueve años y una tasa de interés promedio del 3.4%, entre otras condiciones.
“La propuesta conjunta representa importantes concesiones económicas y legales de los tres grupos, incluido que los nuevos bonos emitidos a cambio de los bonos globales existentes se regirán por una versión modificada del ‘indenture’ de 2016”, explican los bonistas en un comunicado recogido por ‘La Nación’.
Pese al rechazo, el mandatario ha asegurado que mantendrán las conversaciones con los fondos de inversión para alcanzar un acuerdo, con la fecha límite del 24 de julio. “Vamos a seguir hablando y negociando, sabiendo que la Argentina ha hecho un enorme esfuerzo con la oferta que ha hecho”, ha resaltado Fernández.
En este contexto, el mandatario ha subrayado que su intención es resolver este problema de modo que no haya que discutir más con los acreedores y que estos cobren cuando sea debido.
Por otro lado, el proceso de reestructuración de deuda se ha visto solapado por la crisis generada por la pandemia del coronavirus, lo que deja las cuentas argentinas en una posición delicada ante la imposibilidad de acudir a los mercados internacionales.
Así, Fernández insiste en la importancia de la sostenibilidad de la deuda, esto es, que el país pueda pagar a los acreedores al tiempo que pueda mantener un plan económico.













