[dropcap]L[/dropcap]a Junta Monetaria, órgano de dirección del Banco Central, informó que trabaja con el proyecto de reglamento de conversión opcional de las asociaciones de ahorros y préstamos (AAyP) en bancos múltiples, bancos de ahorro y crédito o corporaciones de crédito, a los fines de que esté listo antes de que finalice este año.
“El proyecto está en agenda para ser conocido en el presente año 2015”, informó el Banco Central a elDinero ante la consulta sobre las razones por las que la Junta Monetaria lleva 18 meses trabajando en la elaboración del reglamento.
Las AAyP están bajo la regulación de la Superintendencia de Bancos a través de la Ley Monetaria y Financiera 183-02, lo cual las obliga a cumplir con requisitos de reservas mínimas, encaje legal e índice de solvencia al igual que los bancos.
La diferencia es que los bancos, al ser empresas y no entidades mutualistas, tienen accionistas que les aportan capital, en tanto, las AAyP deben hacer uso de sus utilidades para cumplir con esos requisitos.
Ganan con bonos estatales
Una de las fuentes para adquirir ganancias más socorridas por las AAyP, que también utilizan los bancos, aunque en menor proporción porcentual, es destinar una alta proporción de sus depósitos a inversión en instrumentos negociables de renta en lugar de prestarlos a clientes de diversos sectores.
Esa práctica permite a las entidades financieras adquirir altos niveles de rentabilidad con la colocación de dinero en instrumentos de renta emitidos especialmente por el Ministerio de Hacienda y el Banco Central, en lugar de colocarlos en la economía en forma de créditos para sectores como construcción, consumo, comercio, industria, agropecuaria y otros.
En el caso de los bancos múltiples, al cierre de marzo de este año, su cartera de créditos asciende a RD$625,786.4 millones, mientras que en inversiones negociables y a vencimiento han destinado RD$161,526.3 millones, cantidad equivalente al 25.8% del monto colocado en préstamos.
Pero las AAyP incurren en esa práctica en mucho mayor proporción, ya que al cierre del primer trimestre tienen una cartera de crédito activa de RD$75,336.4 millones, en tanto que en depósitos de renta han destinado RD$38,888.3 millones, equivalente al 51.5%, más de la mitad, de lo que destinan a préstamos para aportar al dinamismo de la economía.
Lo anterior indica que una buena parte de las ganancias que registran los bancos múltiples en el país proviene de intereses que les paga el propio Estado a través de Hacienda y del Banco Central a tasas de interés que por lo general están por encima de la tasa de interés pasiva promedio de los demás instrumentos financieros en el país.
En el caso de las AAyP, las cifras dan a entender que la proporción de sus utilidades provenientes de rendimientos de instrumentos de deuda del Estado es mucho mayor.
Consecuencias
La práctica de las entidades financieras de colocar una gran parte de su cartera disponible para créditos en instrumentos de deuda del Estado puede tener su origen en el hecho de que posiblemente la economía no está demandando tanto dinero en forma de créditos y entonces habría un exceso de cartera.
La otra razón puede ser que las entidades financieras, tanto bancos múltiples como AAyP prefieren aprovechar los altos rendimientos que ofrece el Estado para robustecer sus ganancias sin incurrir en el riesgo y la burocracia que implica prestar dinero a sectores de la economía que previamente deben ser evaluados, depurados y sobre los cuales hay que colocar reservas en forma de encaje.
Pero las consecuencias se expresan en el hecho de que, si las entidades financieras no tuvieran ese buen pastel para ver incrementar el rendimiento de capitales con esos instrumentos de inversión (bonos y notas), entonces tendrían que ofrecer créditos más atractivos, con mejores tasas de interés y así habría una reducción en el costo del dinero y más dinamismo en la economía.
El único problemita, en ese caso, es que las entidades de intermediación financiera tendrían menos ganancias de las que perciben en la actualidad.
Pero la situación no se puede atribuir a las entidades financieras, sino al propio Estado, que es el que emite cada año miles de millones de pesos en deuda interna para cubrir el déficit fiscal del presupuesto, por un lado, y el déficit cuasi fiscal del Banco Central, por otra parte.
Esa oferta estatal generalmente ofrece tasas de interés -rendimiento- mucho más elevados que el promedio de los demás instrumentos de inversión existentes en el país, lo cual se convierte en una motivación para las entidades financieras.
Mientras exista la oferta de instrumentos de deuda con atractivas tasas de interés por parte del Estado, habrá bancos y AAyP interesadas en destinar una buena parte de sus captaciones de ahorros en esas fuentes, en lugar de colocarlos como créditos bancarios en la economía.
Moneda extranjera. Las asociaciones de ahorros y préstamos (AAyP) no pueden realizar operaciones financieras en moneda extranjera, solo pueden comprar y vender divisas.
Tarjetas. Para contribuir con la operatividad de las AAyP, las autoridades monetarias les permitieron hace varios años la emisión de tarjetas de crédito y débito, algo que tampoco podrían hacer.
Impuestos. Con la aprobación de la Ley 288-04, las AAyP perdieron los incentivos fiscales de que eran beneficiarias, lo cual las obliga a ser más competitivas en el sector financiero nacional.
Cambio opcional. El artículo 75 de la Ley Monetaria 183-02, permite a las AAyP convertirse en bancos de manera opcional, pero previamente deben acogerse a un reglamento que no está listo.
Reglamento. Hace 18 meses que la Junta Monetaria inició la redacción del reglamento de conversión de las AAyP en bancos, pero todavía no termina. Dice que concluirán este año.











