[dropcap]H[/dropcap]emos visto como en países como los nuestros existe la costumbre de que las empresas mantengan altas inversiones en activos no relacionados de manera directa a la operación de la empresa o activos fijos no productivos, mayormente activos inmobiliarios y equipos.
En la mayor parte de las ocasiones estos ya están depreciados contablemente, aunque con un valor de mercado muy superior al valor en libros contables y al valor de adquisición. La percepción es de mayor solidez y fortaleza de la empresa tenedora del bien.
Esta costumbre es algo que en la actualidad ha ido cambiando. Cada vez más vemos como empresas se apalancan en la gran diversidad de productos financieros existentes que permiten que no sea necesario ser propietarios directo de estos activos fijos; aunque de todos modos se sigan usando para la operación del negocio, usando estructuras de arrendamientos que permitan mantener unos mejores índices financieros y un mejor uso de los recursos de su negocio.
Esto permite que la empresa sea más eficiente y muestre adecuados indicadores financieros.
Empresas donde su negocio principal no es el sector real, pueden considerar mantener sus estructuras financieras con mayores activos productivos y menores activos fijos.
Haciendo referencia a la realidad, hablamos de que una cadena de tiendas por departamentos, pudiera financiar su crecimiento o su operación monetizando los activos fijos no productivos que mantengan en sus estructuras. Ejemplo: edificios, terrenos, equipos.
De esta manera, el negocio se enfoca en ser eficiente en el uso de su capital de trabajo, con menores niveles de pasivos financieros y mejores niveles de liquidez provenientes de la previa monetización de estos activos.
Actualmente en nuestro país existen figuras de fideicomisos, fondos inmobiliarios e instituciones financieras que estarían dispuestos a comprar el activo, ya sea de un tercero o de la misma compañía, y arrendarlo a través de estructuras de leasing a plazos suficientes para que la empresa financie su crecimiento y use su liquidez eficientemente, permitiendo mantener niveles de endeudamiento relativamente bajos, mejores niveles de liquidez y un flujo de efectivo óptimo para financiar sus inventarios y/o crecimiento.
Estas estructuras cuentan con beneficios y ventajas específicas que generan ventajas vs mantener los activos en su balance, generando ahorros.
Adicional a que estas empresas pueden contar con arrendamientos de dichos activos de largo plazo y con opciones de recompra al vencimiento del mismo.
Esto permitiendo que la empresa, utilice el mismo sin tener que ser propietario durante todos estos años, y así usar todo ese tiempo enfocado a fortalecer y desarrollar su empresa.
Al momento de evaluar sus inversiones, tomar en cuenta estas alternativas, las cuales mediante el uso óptimo de los activos puede hacer más eficiente su negocio manteniendo indicadores financieros más saludables, y tener mayor flexibilidad para su operación.
Esto permitiendo que la empresa tenga mayor sostenibilidad y tener mejor estructura financiera y mayor capacidad de pago haciendo más viable cualquier necesidad de financiamiento real adicional que pueda necesitar su negocio por cumplir con mejores clasificaciones según actual Reglamento de Evaluación de Activos.











