Imagina una República Dominicana donde salir de casa sin la cartera no represente un dolor de cabeza o miedo, donde todos tus documentos y métodos de pago estén al alcance de tu mano, literalmente, en tu teléfono. Con la llegada de tecnologías de pagos digitales y la nueva aplicación de la Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información y Comunicación (Ogtic) “Soy Yo RD”, este futuro parece estar más cerca que nunca. Sin embargo, la pregunta que debemos hacernos es: ¿Estamos realmente listos para salir sin la cartera física?
Las nuevas implementaciones tecnológicas: Recientemente, el país ha sido testigo de importantes avances tecnológicos que prometen revolucionar nuestra vida cotidiana. Gracias a las tecnologías de Apple Pay y Google Pay, adoptadas por las entidades de intermediación financiera (EIF), podemos realizar pagos de manera rápida y segura directamente desde el celular, eliminando la necesidad de cargar con tarjetas bancarias físicas. Otro paso importante, es la nueva aplicación lanzada por la Ogtic, que permite a los ciudadanos visualizar sus cédulas de identidad y licencia de conducir en formato digital, facilitando el acceso a estos documentos esenciales sin necesidad de portar los originales.
Estos desarrollos suponen un gran paso hacia la digitalización completa de nuestra vida diaria, alineándose con tendencias globales que buscan simplificar y modernizar la forma en que interactuamos con nuestros documentos y dinero. Sin embargo, la implementación efectiva de estas tecnologías en el contexto dominicano enfrenta desafíos, que podrían implicar no solo un mal rato, sino también consecuencias de tipo económica.
Nuestra realidad: barreras y desafíos
A pesar de los avances tecnológicos, la realidad dominicana muestra que todavía estamos lejos de adoptar completamente estas innovaciones. Por ejemplo, que algunos usuarios intenten pagar con su teléfono en una estación de gasolina y simplemente el empleado de turno no esté familiarizado o no le gusta esa forma de pago.
Y vayámonos aún más lejos y aquí plantearé situaciones que se me han presentado en más de una ocasión: he coincidido con agentes de seguridad civil y vial que aún no reconocen los documentos digitales como válidos, lo que obliga a los ciudadanos a seguir portando sus versiones físicas. Por ejemplo, que un agente de tránsito no me acepte mi licencia de conducir o seguro de vehículo de manera digital y me multe por ello.
¿Qué pasaría si en República Dominicana cada multa conlleve restarte puntos, como se aplica en otros países? ¿Qué impacto económico tiene en los bolsillos de los dominicanos el pago recurrente de multas simplemente porque algún agente de tránsito no esté edificado sobre estas disposiciones que nos permiten andar con los documentos de manera digital? Esto crea una brecha significativa entre la disponibilidad de la tecnología y su implementación en la vida cotidiana.
Inclusive, más allá de la reciente disposición de la Optic, desde hace años las aseguradoras ofrecen carnés digitales que, a pesar de estar respaldados por la Ley 126-02 sobre Comercio Electrónico, Documentos y Firmas Digitales, siguen siendo rechazados en la práctica por algunos oficiales de tránsito y seguridad. Esta ley, en sus artículos 1 y 2, detalla y permite perfectamente el uso de documentos en formato digital.
Además, la dependencia continua de documentos físicos puede perpetuar la brecha digital, impidiendo que el país avance hacia un modelo más eficiente y seguro de gestión de información personal y financiera.
Comparativas regionales La digitalización de documentos de identidad está avanzando en varios países de América Latina, mostrando diferentes enfoques y tecnologías que pueden servir como referencia.
En Colombia, la cédula digital se destaca por su versatilidad, permitiendo a los ciudadanos usarla no solo como documento de identificación, sino también como pasaporte para viajar a varios países sudamericanos, cumpliendo con los estándares internacionales de seguridad y facilitando la movilidad de las personas.
Paraguay ha introducido la cédula digital y licencias de conducir digitales, lo cual marca un paso significativo hacia la modernización y digitalización de los servicios públicos. Este tipo de iniciativas refleja un compromiso con la actualización tecnológica y la mejora de la accesibilidad de los servicios gubernamentales para los ciudadanos.
En Argentina, la ciudad de Buenos Aires está impulsando QuarkID, una plataforma de identidad digital basada en blockchain. Este sistema permite a los ciudadanos acceder a versiones digitales verificables de documentos importantes, como certificados de nacimiento y académicos, promoviendo una interacción más fluida y segura con los servicios digitales tanto públicos como privados.
Dejo estas comparativas para mostrar cómo la región está adoptando nuevas tecnologías para facilitar la vida de sus ciudadanos, demostrando que la digitalización de la identidad es una tendencia en crecimiento que trae consigo beneficios tangibles como la conveniencia y la reducción de la burocracia. Siguiendo estos ejemplos, República Dominicana tiene la oportunidad de avanzar hacia un futuro digital más integrado y eficiente.
Hay que caminar juntos sí o sí: Para que la digitalización avance de manera efectiva en la República Dominicana, es esencial que todos los actores involucrados —desde las autoridades hasta los comercios y los ciudadanos— trabajen juntos para superar las barreras existentes. Se necesitan campañas de educación y capacitación para que tanto los empleados de primera línea como los consumidores comprendan y confíen en el uso de estas tecnologías. Además, es crucial que las autoridades adapten sus políticas para reconocer y aceptar los documentos digitales, alineándose con las necesidades y posibilidades del siglo XXI.
Concluyo este artículo planteando lo siguiente: si los ejemplos citados anteriormente se dieron en Santo Domingo, ¿qué les deparará a las zonas o provincias con menos acceso a la información y a la tecnología?