Cuando el presidente Luis Abinader anunció el retiro de la indeseada propuesta de reforma tributaria, conocida como “modernización fiscal”, la población se quedó a la espera de que también anunciara una posterior apertura al diálogo y la concertación para hacer posible su aprobación en un futuro no muy lejano.
Sin embargo, no fue así. El mandatario no dijo si someterá nuevamente una propuesta de reforma fiscal. Pero, aunque no lo ha dicho, los indicadores económicos, especialmente presupuestarios, muestran que el Estado necesita hacer realidad una verdadera reforma fiscal integral, que se enfoque en la mejora del gasto público, aumento de las recaudaciones y modernización del aparato estatal en varios ámbitos.
Por eso, ha de esperarse que para el año 2025, tal vez en su discurso de rendición de cuentas el 27 de febrero, el presidente Abinader anuncie la convocatoria a un diálogo sectorial para el diseño de una verdadera reforma fiscal.






