La educación ambiental se consolida como un componente en la promoción de un desarrollo económico sostenible. Concepto la define como la formación programática de individuos conscientes y responsables de su entorno ecológico, dotados de los conocimientos, capacidades y actitudes necesarios para entender y resolver las problemáticas ambientales de su comunidad.
Por esta razón la fundadora y gerente de “Una Vaina Verde” Saiurys Bonnet, en una entrevista con elDinero, destacó la relevancia de la educación ambiental en la construcción de un futuro más sostenible.
“Para solucionar problemas, es imprescindible primero entenderlos. La educación juega un papel fundamental en este proceso. Muchas de las personas que impactan negativamente el planeta lo hacen por desconocimiento, no por una decisión consciente”, señaló.
De acuerdo con Bonnet, la integración de la educación ambiental en los sistemas educativos, tanto formales como informales, enfrenta varios obstáculos. Plantea que uno de los principales desafíos es la falta de acción del Estado. “El Gobierno vive en una especie de ‘Lalalandia’ respecto a estos temas”, explicó. Destaca que a pesar de la existencia de marcos regulatorios, a menudo carecen de mecanismos de implementación y sistemas de fiscalización efectivos.
“La delegación de responsabilidades al sector privado genera conflictos de interés que afectan negativamente al país, añadió. Bonnet destaca que en “Una Vaina Verde” han encontrado que la mejor manera de sensibilizar sobre la sostenibilidad es haciendo que los temas ambientales sean accesibles y divertidos.
“Utilizamos metodologías adaptadas a nuestro contexto e idiosincrasia, lo que ha tenido gran aceptación”, resaltó. Para que la educación ambiental sea relevante y accesible, la gerente propone la actualización de los contenidos y las metodologías obsoletas, además de establecer incentivos para las buenas prácticas.
“Las medidas que afectan el bolsillo son más efectivas para cambiar conductas que las apelaciones puramente racionales”, señaló. Considera que la reforma educativa debe ir acompañada de una mayor fiscalización y consecuencias claras. Según ella, las organizaciones deben abandonar la cultura asistencialista y trabajar desde un enfoque inclusivo. “Es fundamental escuchar y entender a las comunidades antes de implementar proyectos”, dijo.
Asimismo, resaltó que el gobierno tiene la responsabilidad de hacer cumplir las leyes ambientales ya existentes, mientras que las empresas y organizaciones deben asumir seriamente su responsabilidad social. “Las empresas deben dejar de lado las prácticas superficiales, como las efemérides ambientales para las redes sociales, y enfocarse en diagnósticos internos que reflejen su realidad”, subrayó Bonnet.
“Es fundamental que las empresas desarrollen planes de acción que se alineen con su razón social y trabajen en la reducción o compensación de sus impactos socioambientales”,agregó.
Mientras que para Adib Bachá, asesor en materia de sostenibilidad y alianzas público-privadas en Progresando con Solidaridad (PROSOLI), en una entrevista con elDinero explica que la educación ambiental juega un papel en la promoción de un estilo de vida sostenible. Destacó que esta forma de educación no solo busca informar, sino también transformar las acciones individuales y colectivas hacia prácticas más responsables con el entorno. “Es una de las herramientas más poderosas para promover una transformación real hacia un futuro más sostenible”, afirmó.
“Solo mediante la integración de la educación ambiental en todas las políticas públicas y en la conciencia colectiva se podrá lograr un cambio real en la sociedad”, agregó. Pero el experto destaca que uno de los mayores desafíos que enfrenta la educación ambiental, es la falta de conciencia culturalmente arraigada sobre la sostenibilidad.
“Aunque la crisis ambiental es reconocida globalmente, aún no se ha desarrollado una cultura que valore la educación ambiental como un eje central en la formación de ciudadanos responsables”, explicó. En el ámbito educativo formal, el asesor resalta que la educación ambiental rara vez se integra de manera transversal en los currículos escolares.
“La falta de políticas educativas estructuradas que hagan de la sostenibilidad un eje fundamental de aprendizaje es una de las grandes barreras para una educación ambiental efectiva”, señaló Bachá.
Para superar estos obstáculos, propone enfoques que fomenten la conciencia ambiental en las nuevas generaciones. Según él, las estrategias educativas deben centrarse en que los estudiantes comprendan de manera clara y contextualizada los desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Además de las estrategias educativas, el asesor enfatizó la importancia de las alianzas público-privadas para impulsar la educación ambiental.
“Las alianzas entre el sector público y privado son fundamentales para implementar soluciones sostenibles a gran escala”, afirmó. El asesor destacó que las empresas deben asumir su responsabilidad en la sostenibilidad no solo como un compromiso ambiental, sino también como una demanda creciente de los consumidores.
Bachá compartió ejemplos exitosos de iniciativas implementadas por PROSOLI, como huertos comunitarios y programas de reforestación, que no solo contribuyen al medio ambiente, sino que también mejoran la calidad de vida de las personas.
En República Dominicana
La inversión en protección ambiental en República Dominicana ha crecido en los últimos años, pero sigue representando una fracción mínima del gasto público y del producto interno bruto (PIB). De acuerdo con el Anuario de Estadísticas Ambientales 2024 de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), en 2023 el país destinó RD$8,644.40 millones a la protección del medio ambiente, lo que equivale al 0.11% del PIB y al 0.048% del gasto público total.
Dentro del presupuesto ambiental, el 10.7% se dirigió a la protección del aire, agua y suelo, elementos fundamentales para la sostenibilidad y la calidad de vida. Sin embargo, a pesar de estos avances, la inversión sigue baja en comparación con la presión sobre los ecosistemas y la vulnerabilidad del país al cambio climático.
El informe muestra que el gasto ambiental ha seguido una tendencia de crecimiento en la última década. En 2015, el país destinó RD$2,278.10 millones a la protección del medio ambiente, mientras que en 2023 la inversión alcanzó los RD$8,644.40 millones. Entre los años comprendidos del 2015 a 2023 el gasto total fue RD$45,313.04 millones.












