El panorama económico de República Dominicana se encuentra en una encrucijada, según las declaraciones de Bernardo Fuentes, vicepresidente de Estudios Económicos del Banco BHD. En un análisis detallado, expuso cómo las decisiones del Banco Central (BC) en términos de la tasa de política monetaria (TPM) han tenido efectos directos sobre las tasas de interés en la banca y, por ende, sobre la economía del país.
Desde el año 2020, el Banco Central ha atravesado tres ciclos monetarios importantes. El primer ciclo se dio entre 2020 y finales de 2021, cuando el Banco Central adoptó una política expansiva con reducciones agresivas de la tasa de interés, buscando dinamizar la economía que había sido severamente afectada por la pandemia del covid-19.
Esta medida fue tomada como respuesta a la crisis económica mundial, donde los países tomaron decisiones similares para tratar de frenar la desaceleración económica.
Sin embargo, a partir de 2022, el panorama cambió. La reapertura de las economías, los problemas logísticos derivados de la pandemia y el conflicto entre Rusia y Ucrania aumentaron la presión inflacionaria global.
Esto obligó al Banco Central a revertir su política expansiva e implementar una política monetaria restrictiva. Aumentaron las tasas de interés con el fin de controlar la inflación, un movimiento que ha tenido repercusiones directas en el costo del crédito y la capacidad de consumo en la economía local.
Desde mediados de 2023, la entidad financiera ha adoptado una política monetaria más expansiva nuevamente, buscando estimular la economía al reducir las tasas de interés. No obstante, según Fuentes, esta no ha sido tan “expansiva” como en etapas anteriores. Las tasas de interés han sido volátiles, subiendo y bajando con frecuencia, lo que ha dificultado la predictibilidad para los mercados.
Durante su participación en el foro: “Perspectivas Económicas 2025: Puntadas a tiempo… evitan remiendos”, realizado por Ecoanalítica destacó que, en este último ciclo, la volatilidad de las tasas del mercado es reflejo de un complejo escenario económico, particularmente influido por el mercado cambiario. La depreciación del peso frente al dólar ha sido uno de los factores clave, especialmente a partir de mediados de 2023, cuando la política monetaria expansiva comenzó a generar presiones sobre el tipo de cambio.
Tipo de cambio
Fuentes enfatizó que la devaluación del peso ha superado el rango históricamente aceptable del 4 a 5% anual, alcanzando cifras superiores al 7% en los últimos meses. Este incremento en la devaluación ha sido más elevado de lo que el BC hubiera deseado, lo que ha generado un desafío adicional en el manejo de la inflación.
Sugiere que las presiones cambiarias no se deben a un déficit de divisas, sino más bien a un cambio en las expectativas de los inversionistas. La baja en las tasas de interés en pesos, en comparación con las tasas más atractivas en dólares, ha motivado a muchos agentes económicos a dolarizar sus portafolios, lo que ha exacerbado la presión sobre el mercado cambiario.
Para Fuentes, uno de los aspectos más preocupantes es la desaceleración económica de la República Dominicana. Según las cifras más recientes, la economía dominicana creció apenas un 2% en enero de este año, una cifra alarmante si se tiene en cuenta que el crecimiento histórico sostenido del país ha sido cercano al 5%. La desaceleración económica ha afectado a sectores clave como la construcción, que sufrió una caída del 7%, y el comercio, que apenas creció un 2%.
Fuentes argumentó que esta desaceleración se debe en parte a las elevadas tasas de interés implementadas para controlar la inflación, las cuales han encarecido el crédito y restringido la inversión. Aunque la inflación se mantiene dentro de las metas del BC, el bajo crecimiento económico plantea serias preocupaciones sobre la sostenibilidad del modelo económico actual.
Además, el directivo del Banco BHD subrayó las limitaciones fiscales del Gobierno dominicano, que enfrenta una creciente carga de intereses de deuda. En 2023, el Gobierno pagó RD$250,000 millones solo en intereses, mientras que la inversión en obras de infraestructura, como autopistas y hospitales, se redujo a la mitad de esa cifra. Esto refleja una estrategia fiscal que busca controlar el déficit, pero que, según Fuentes, puede tener efectos negativos a largo plazo en el crecimiento de la economía.
Cambio en la estrategia fiscal
El vicepresidente del Banco BHD, Bernardo Fuentes, expresó que el control del gasto en infraestructura no es una solución sostenible, ya que las inversiones en obras públicas son esenciales para dinamizar la economía. A pesar de los esfuerzos por reducir el déficit fiscal, la carga de intereses sigue aumentando, lo que limita la capacidad del Gobierno para invertir en proyectos de desarrollo.
Fuentes también destacó que la reforma fiscal que se intentó someter en 2024 fue retirada, lo que deja claro que el margen de maniobra del Gobierno es estrecho. Si bien el Banco Central, a través de su Junta Monetaria, ha tomado medidas para tratar de estimular la economía, como permitir más liquidez en el mercado, el desafío persiste en la falta de un cambio en la política fiscal que impulse de manera efectiva el crecimiento económico.







