En un mundo donde la innovación tecnológica y el desarrollo científico son motores del crecimiento económico, la participación de las mujeres en las disciplinas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) sigue siendo insuficiente. A pesar de que los avances en las últimas décadas, la brecha de género en estos sectores persiste.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se estima que para el 2050, el 75% de los empleos estará vinculado a los campos STEM. Sin embargo, la brecha de género se refleja en América Latina, de acuerdo con datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), solo el 30% de los profesionales en áreas STEM son mujeres, esto se debe a múltiples factores, incluyendo estereotipos de género, falta de modelos a seguir y brechas en el acceso a la educación de calidad.
En el caso de República Dominicana, aunque las mujeres representan el 66% de la matrícula en educación superior, sólo el 18% opta por carreras relacionadas con STEM. En respuesta a esto, el Ministerio de la Mujer y el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel) han impulsado programas para reducir la brecha digital de género y fomentar la participación de más mujeres en las áreas tecnológicas.
Diversas organizaciones han implementado iniciativas para reducir esta desigualdad. A través de programas de mentoría, becas y campañas de sensibilización buscan incentivar a más niñas y jóvenes a explorar estas disciplinas. A la vez, expertas en el área señalan la necesidad de fomentar la inclusión, el liderazgo y el acceso a oportunidades para las mujeres en estas industrias.
La fundadora de Mujeres TIC y experta en tecnología, Julissa Mateo, destacó en una entrevista para elDinero, sobre la evolución de la participación de las mujeres en el sector tecnológico del país. Aunque destacó que ha habido avances en los últimos años, señaló que aún queda mucho por hacer, especialmente en cuanto a la representación femenina en roles de liderazgo.
“Es positivo que haya más conciencia sobre este problema, y comunidades que impulsen iniciativas de mentoría y capacitación. Sin embargo, la clave no está solo en esperar que las empresas cambien, sino en que la sociedad, en su conjunto, impulse a más niñas y jóvenes a explorar el sector tecnológico”, resaltó. Mateo explicó que la participación de las mujeres en STEM no solo depende de las políticas empresariales, sino de un esfuerzo colectivo.
“Los padres pueden incentivar a sus hijas a desarrollar habilidades digitales desde temprana edad, las universidades pueden hacer sus programas más inclusivos y las mujeres que ya estamos en la industria debemos visibilizar nuestras historias para inspirar a más a seguir este camino”, destacó.
Por otro lado, Mateo señaló que muchas empresas aún ven la diversidad como un “tema opcional” y no como una estrategia clave para la innovación. Sin embargo, resaltó que algunas empresas si están comprometidas con la inclusión, como la de Mateo, STEMERIA, que trabajan para integrar la tecnología en los procesos de las empresas, promoviendo a su vez la inclusión de talento diverso.
“Si queremos más equidad, debemos alzar la voz, exigir espacios y tomar posiciones de liderazgo. No podemos esperar que las oportunidades lleguen solas”, enfatizó.
La ingeniera civil, Ashley Morales, por su parte compartió sus experiencias en la industria de la construcción. Observa que la situación ha mejorado con el tiempo. Asegura ya que ahora existen organizaciones dedicadas a promover la presencia de mujeres en STEM, lo que ha generado un cambio en la percepción social y en la contratación de mujeres en áreas como la ingeniería civil.
Destaca que es importante visibilizar a las mujeres dominicanas en ingeniería. “Es esencial que las niñas vean referentes femeninos en estos campos, como ingenieras que trabajan en la NASA o en proyectos internacionales, para que entiendan que ellas también pueden formar parte de este mundo”, expresó la ingeniera.
A la vez, resaltó el impacto de una mayor participación femenina en estos sectores, que va más allá de la inclusión social, ya que las mujeres deben estar presentes en la toma de decisiones sobre la inversión en infraestructura. Destacó que la falta de mujeres en estos espacios podría llevar a diseños que no consideran las necesidades de todas las personas.
“Si las mujeres no están presentes en los procesos de diseño y toma de decisiones, los proyectos de infraestructura estarán pensados principalmente para los hombres, lo que excluye las necesidades específicas de las mujeres”, enfatizó.
Morales resaltó que se debe seguir promoviendo la visibilidad y el acceso de las mujeres a estos sectores, no sólo en términos educativos, sino también en la creación de oportunidades laborales y empresariales para garantizar un desarrollo económico más equitativo y sostenible para todos. La ingeniera aconseja a las jóvenes que se interesan en este sector definan claramente su propósito y el camino que desean seguir.
“Sueñen en grande, pero siempre con un propósito. Definan quién quieren ser y cómo van a llegar allí”, afirmó. Para ella, la clave del éxito está en la formación continua y el compromiso con la excelencia. “No podemos ser mediocres. Las ciencias y la ingeniería requieren dedicación, y como mujeres, siempre nos exigen más”.
Asimismo, la encargada del Departamento de Geoestadísticas de la Oficina Nacional de Estadística (ONE) Grissell Arias, se ha destacado en la ingeniería civil y el análisis del territorio mediante los Sistemas de Información Geográfica (SIG). Compartió que su interés por la ingeniería nació desde pequeña, cuando su madre veía una novela en la que la protagonista, una ingeniera, personificaba la determinación y el liderazgo.
“Era una mujer imparable, una gran luchadora que no se detenía ante un no, sino que siempre lograba los objetivos”, recuerda. Esta imagen de fortaleza fue clave para que se inclinara por la ingeniería, un campo que pronto descubriría como su verdadera pasión.
En sus primeros años universitarios, su incursión en la georreferenciación la condujo a enamorarse de los SIG. Estos sistemas, según explica, son fundamentales para la planificación territorial y la toma de decisiones informadas. Arias ha trabajado en proyectos significativos, como el desarrollo de planes municipales y el Plan Nacional de Ordenamiento Territorial. Uno de sus logros más notables fue la estandarización de direcciones para el Sistema Nacional de Emergencia 911, mejorando la eficiencia en la respuesta a emergencias en el país.
A pesar de sus logros, Arias ha enfrentado desafíos relacionados con los estereotipos de género en ingeniería. “Las mujeres en tecnología deben demostrar el doble de esfuerzo para ser reconocidas”, mencionó. Para cerrar la brecha de género en STEM, enfatiza la necesidad de fomentar el interés de las niñas en estas disciplinas desde edades tempranas. “Las mujeres aportan una perspectiva clave en la planificación territorial y el diseño urbano, asegurando espacios inclusivos y seguros”, agregó.
Por su parte, Navrioska Mateo, ingeniera telemática y Sr. Technical Program Manager en DoubleVerify, señala que las barreras para las mujeres en STEM no son solo educativas, sino también culturales y sociales. “Los sesgos de género desde la infancia desincentivan el interés por la ciencia y la tecnología, mientras que la falta de referentes femeninos refuerza la percepción de que STEM es un campo masculino”, explicó. Además, la brecha salarial en tecnología puede alcanzar hasta un 16%, lo que también afecta la equidad en el sector.
Para fomentar una mayor participación femenina, Mateo aboga por la visibilidad de mujeres líderes, la creación de redes de mentoría y la implementación de políticas de equidad en la educación y el trabajo. “En mi experiencia, enfrenté el doble sesgo por ser mujer en un sector dominado por hombres y por las dudas sobre mis capacidades técnicas. Sin embargo, el acceso a mentorías y el apoyo de sponsors fueron clave para mi crecimiento profesional”, destacó.
La ingeniera considera que la implementación de becas exclusivas para mujeres, así como la promoción del liderazgo femenino en empresas tecnológicas, son estrategias efectivas para cerrar la brecha de género. Aunque ha habido avances, como el aumento de programas STEM enfocados en mujeres y la adopción de políticas de diversidad en empresas, la baja participación femenina sigue impactando la innovación y el desarrollo económico.
Empresas e instituciones pueden contribuir a la retención del talento femenino en STEM mediante estrategias de inclusión, programas de liderazgo y beneficios laborales flexibles. “En República Dominicana, iniciativas como Mujeres en la Ingeniería RD (MIRD), de la cual soy cofundadora, han promovido la conexión, formación y empoderamiento de mujeres en tecnología e ingeniería”, expresó.
“La inclusión no es solo un tema de justicia social, sino una necesidad para el progreso y la innovación. La diversidad impulsa mejores soluciones y permite construir un futuro más equitativo para todos”, subrayó.
Escasez
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO)a nivel mundial solo el 35% de los estudiantes de estas carreras son mujeres, y en el campo laboral, apenas el 33.3% de los investigadores científicos son mujeres.
Esta participación es aún menor en áreas de alta tecnología como la inteligencia artificial y la ciberseguridad, donde las mujeres representan menos del 25%, según el Foro Económico Mundial.












