Casi el 70% de los trabajadores se sienten desconectados emocionalmente de su empresa y no están comprometidos con su empleo. Así lo establece el estudio “Estado del lugar de trabajo global”, elaborado por Gallup. Esta desconexión provoca una caída de productividad y, además, tiene un impacto en las finanzas de la empresa.
De acuerdo con Marta Iranzo Bañuls, autora de “Tenemos que hablar de employer branding”, “las personas son el centro de todo” y la “empresa es motor de bienestar en la sociedad”.
Por lo tanto, para garantizar el éxito de una gestión empresarial es necesario que los directivos mantengan una línea de comunicación directa con los colaboradores, donde se les informe sobre los cambios que surjan y puedan, de una forma u otra, ser parte de las decisiones que se vayan a tomar.
“Las personas son el centro, el principio y el fin de todo”. Al citar el informe, asegura que, en el compromiso del talento, el 41% de las áreas de mejora están relacionadas con el sentido de pertenencia a la marca, la cultura, los estilos de liderazgo, el reconocimiento y los canales de comunicación.
Compromiso
De acuerdo con la directora ejecutiva de Nexia, muchos empresarios y emprendedores manejan sus equipos con modelos del siglo pasado, lo que les impide desarrollar una estructura efectiva. “Ese es el problema que tenemos hoy: las empresas siguen trabajando con modelos del siglo pasado, y estamos en un cambio de era”.
Ejemplificó que, en la actualidad, es muy fácil adquirir ciertos productos y servicios, pero es complejo lograr crear un equipo que esté altamente comprometido con la misión, visión y valores de la empresa.
“¿Qué es lo que no se puede comprar con dinero? El compromiso de tus personas. Ni siquiera con el salario. Con el salario lo que estás pagando es la realización de una tarea de una forma justa, por decirlo de alguna manera. Pero si tú quieres que tu equipo dé el 200 % de sí y esté totalmente involucrado, eso tiene que ser con compromiso”, manifestó Iralzo Bañuls.
Recomendó a los líderes procurar que sus colaboradores trabajen con “propósito”, ya que esto hará que su labor “pase a ser algo realmente importante; si hay algo que todos tenemos en común, es que nos gusta formar parte de algo grande”.
Esta nueva mentalidad está transformando las organizaciones. Las empresas que quieran evolucionar deben conectar con el propósito de sus colaboradores y, al mismo tiempo, permitir que estos se desarrollen no solo verticalmente, sino también de forma horizontal.
“El reto es construir empresas donde las personas correctas, aquellas alineadas con la cultura y el propósito, se sientan comprometidas desde el primer día. Las personas correctas vienen motivadas de casa”, subrayó la presidenta de la Asociación de Empresarias, Profesionales y Directivas de Valencia EVAP (BPW), al resaltar que los empleados están interesados en saber “hacia dónde va la compañía”.
Planteó la necesidad de formar a todos los niveles de la organización en autoliderazgo. “Si solo formamos a los directivos, ¿cómo esperamos que los equipos se responsabilicen? El liderazgo comienza con uno mismo: conocerse, motivarse y asumir la responsabilidad de sus decisiones”.
Escucha activa
Una de las recomendaciones que da a los ejecutivos es que escuchen a sus equipos. “El problema que tenemos es que a las empresas, a la alta dirección, nos cuesta escuchar, porque probablemente escuchemos cosas que no nos gustan”.
Los cambios en el ámbito de los recursos humanos están provocando que las empresas no puedan diseñar una estrategia única que se adapte a todo el equipo. “Hace unos años, a nivel de recursos humanos, por ejemplo, se tomaban decisiones para todo el mundo; ahora mismo de lo que se trata es de la microsegmentación”.
Según Iranzo Bañuls, se debe “intentar dar a cada persona lo que necesita, porque incluso a lo largo de tu vida, hay diferentes necesidades”.
Innovación
La pandemia del covid-19 dejó claro que las empresas que sobreviven y prosperan son aquellas que se adaptan con rapidez, que se reinventan y se atreven a romper esquemas. Ser ágiles, disruptivas y creativas ya no es opcional. Y si esas son las características que se requieren en las organizaciones, entonces también lo son en las personas que las integran.
Employer branding
Al referirse al impacto que tiene el employer branding, la miembro del comité ejecutivo de la Confederación Empresarial Valenciana en España explicó que “construir una gran marca realmente no cuesta dinero”. Para ello, lo primero que se debe hacer es revisar qué se está haciendo y cómo hacerlo de forma diferente. “No estamos hablando de hacer fiestas para empleados; estamos hablando de encontrar un propósito y vivir el propósito dentro de la compañía. Y, a veces, lo único que hay que hacer es hacer las cosas de forma diferente”.
“Trabajar bien el onboarding de los empleados y trabajar bien culturas que estén basadas en el agradecimiento, eso no vale dinero”, señaló, al indicar que es un reto que tienen los directivos, que les obliga a “tomar decisiones valientes”.
En los casos donde las respuestas de los colaboradores sean negativas, exhortó a hacer una revisión y ver qué soluciones pueden brindar. Sin embargo, en caso de que no se puedan alinear, lo ideal es prescindir del recurso humano.
“Si marcas una estrategia, una hoja de ruta y educamos también a nuestros equipos a que esto es un compromiso de largo plazo y no una estrategia de impacto de corto plazo, se puede construir una gran marca empleadora”.












