“Los 40 son los nuevos 20″, asegura una frase que por años se ha difundido y que para muchos es una realidad. Sin embargo, cuando se extrapola al mercado laboral, se evidencian sesgos que limitan a los “adultos mayores” a acceder a nuevas oportunidades laborales.
Así lo destaca la investigación “Empleabilidad de personas mayores de 40 años“, realizada por Indiana Tamarez, directora ejecutiva de Agrhupa y psicóloga organizacional, la cual señala que la falta de habilidades tecnológicas, la resistencia al cambio, las elevadas expectativas salariales y la falta de adaptabilidad y flexibilidad ante nuevos entornos laborales reducen la capacidad de contratación.
Tamarez destaca que la mejora en la calidad de vida humana, donde las personas están viviendo un retraso en el envejecimiento, donde “los 40 y más de antes, no son los de hoy día”, crea un llamado de alerta para implementar medidas que garanticen su empleabilidad.
“Vemos cada día incontables ejemplos de personas que pasan de 40, 50, 60, 70 y más que mantienen un buen estado de salud, lucidez mental, habilidades técnicas y, además, han reforzado sus perfiles profesionales”, señala.
Estudio
Para realizar la investigación, se entrevistó a 50 reclutadores activos, la mayoría con más de 10 años de experiencia, para obtener una panorámica de la realidad sobre el acceso al empleo remunerado de las personas que han sobrepasado los 40 años en República Dominicana.
Los gestores de recursos humanos señalaron que el proceso de adaptación a la cultura organizacional, los compromisos familiares, el escaso conocimiento del idioma inglés, el dominio de nuevas tecnologías, su preparación y actualización profesional pueden estar entre las razones que afectan la colocación de las personas mayores de 40 años.
Ante este panorama, la autora de “Las 10 C del emprendimiento” señala que es necesario crear programas que permitan a los adultos que buscan empleo recibir acompañamiento para reencauzar sus carreras, con acciones como la actualización de sus perfiles profesionales, la definición de su marca profesional, el acceso a formación tecnológica, de idiomas y de otras herramientas necesarias para el trabajo actual.
“Trabajando en la eliminación de la llamada ‘tecnofobia’, que señalan poseen muchos de ellos. Un profesiograma les permitirá conocer dónde están y qué les falta aprender, a los fines de nivelar sus perfiles y estar prestos para el actual mercado laboral”, explica la investigadora.
Recomendaciones
Las personas mayores deben crear una cultura de aprendizaje constante que les permita estar actualizados en sus respectivas profesiones y, además, en habilidades tecnológicas demandadas en la actualidad. Aunque, según los reclutadores consultados, es importante que haya un cambio de mentalidad en los altos ejecutivos empresariales, quienes, en algunos casos, limitan la contratación de personas mayores.
“Concienciar a los líderes, quienes son los primeros que presentan sus objeciones para dichas contrataciones”, indica uno de los resultados, ya que, señala, “una persona de 40 años en estos tiempos no es la misma de hace 30 años”.
Por lo tanto, precisan que, para elevar la empleabilidad, es necesario que las empresas brinden oportunidades de empleo y que las personas mayores se capaciten en el uso de la tecnología, especialmente en Excel intermedio y avanzado.
Tamarez propone la creación de una “Bolsa de empleo para personas maduras” que permita, una vez obtenida la nivelación propuesta, conocer las ofertas de trabajo, sus requisitos y estrategias sobre cómo aplicar, comprendiendo el proceso que les permitirá colocarse.
Además, destaca que es necesario visibilizar el problema de la discriminación laboral hacia mayores de 40 años. “Se hace necesario hablar, estudiar y abordar soluciones al tema, pues la discriminación por edad (edadismo) constituye un modelo más de afectación a una población que mantiene su vigor y claridad mental”.
Agrega que “este tema es algo que todos vivimos y muy pocos tocan; lo tratamos como algo ‘natural’ al momento de escoger empleados. Incluso podemos ver en las publicaciones de empleo cómo se especifican rangos de edad, sin considerar el perfil del cargo, siendo que esos puestos pudieran ser adecuadamente desempeñados por personas de más de 40”.
De acuerdo con la investigadora, es necesario retomar la “cultura de valor de la experiencia”, ya que “las personas mayores aportan al empleo una serie de habilidades significativas, como la experiencia práctica y la capacidad de desempeñarse en entornos complejos; saben adaptarse a nuevos ambientes y cambios, aportan valores humanos de su generación, conocen de negociación y trabajo en equipo, entre otras competencias blandas”.













