En los últimos años ha aumentado la preocupación por la presencia de bisfenol A (BPA) en objetos de uso cotidiano, entre ellos los tickets, facturas o recibos de papel térmico. Este compuesto químico es conocido por su capacidad para actuar como disruptor endocrino, es decir, puede interferir con el funcionamiento normal del sistema hormonal del organismo.
Según el informe Toxicological and Health Aspects of Bisphenol A, elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la exposición humana al BPA puede producirse a través del contacto con distintos materiales de uso diario que contienen esta sustancia, incluidos los envases de alimentos y el papel térmico.
El papel térmico utilizado para imprimir tickets emplea el BPA como revelador, una sustancia que permite que el texto aparezca al reaccionar con el calor. Al encontrarse en la superficie del papel, el BPA puede transferirse a la piel al manipular los recibos y, en determinadas condiciones, ser absorbido por vía cutánea, pasar al torrente sanguíneo y potencialmente interferir en procesos hormonales.
Diversos estudios han demostrado que las personas que manipulan tickets de forma constante, como cajeros, personal de comercios o trabajadores de fábricas, pueden presentar niveles elevados de BPA en la orina, lo que confirma la absorción de esta sustancia por el organismo. En estos casos, la exposición es continua y prolongada, por lo que el riesgo potencial es mayor.
Por otro lado, los organismos internacionales subrayan la importancia de poner el riesgo en contexto. Para la población general, que toca tickets o facturas de manera ocasional, por ejemplo, al realizar una compra puntual, el riesgo para la salud es bajo.
Asimismo, el informe destaca la relevancia de la regulación y la sustitución progresiva del BPA. En este sentido, desde 2020, la Unión Europea ha limitado el uso de BPA en el papel térmico y ha promovido la utilización de alternativas más seguras. Como medida adicional, se recomienda optar por tickets electrónicos cuando sea posible, lo que no solo reduce la exposición a esta sustancia, sino que también contribuye a disminuir el consumo de papel.
Aunque el BPA presente en los tickets puede ser absorbido por la piel y generar efectos hormonales en casos de exposición frecuente, el riesgo para el consumidor promedio es limitado bajo el marco regulatorio actual, tal como señalan los análisis recogidos en el informe de la FAO y la OMS (Toxicological and Health Aspects of Bisphenol A).







