Aunque el cambio climático ya golpea el turismo y la agricultura en América Latina y el Caribe, su impacto más devastador es silencioso: está empujando a una generación de niños y adolescentes hacia una pobreza sin precedentes.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en su informe “El impacto del cambio climático en la pobreza infantil y juvenil de América Latina”, señala que, en un escenario en el que se implementen reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ambiciosas en el ámbito global, el cambio climático podría empujar a la pobreza a 5.9 millones de niños, niñas y adolescentes hacia 2030.
No obstante, en un escenario de inacción climática, la cifra podría alcanzar los 17.9 millones, o sea, más de siete millones de niños, niñas y adolescentes que por la pandemia del coronavirus, cuando se registraron 11 millones.
“El cambio climático los afecta de manera desproporcionada, ya que son más vulnerables, tanto física como fisiológicamente, y tienen menos capacidad para soportar y sobrevivir a condiciones climáticas extremas como inundaciones, sequías, tormentas y olas de calor”, precisa el documento.
Asimismo, detalla que esta vulnerabilidad se debe a su alta dependencia económica, la prevalencia de la pobreza y la falta de acceso a servicios esenciales para su desarrollo, como los de salud, nutrición, educación y protección social, lo que a su vez limita los recursos disponibles para hacer frente a un clima cambiante.
De hecho, los niños, niñas y adolescentes son los más afectados por la pobreza, con una tasa de 43.3%, que supera ampliamente el promedio de la población total, la cual alcanza un 28.8%.
República Dominicana
El documento indica que República Dominicana figura como uno de los países con las mayores temperaturas en los últimos 30 años con 1.84 grados Celsius.
Acorde con los datos, la línea de pobreza urbana de Quisqueya (US$3.80) es más alta que la línea internacional de US$3.65, no así la pobreza rural (US$3.30), esto así, porque el costo de vida en el campo suele ser menor.
De igual manera, República Dominicana se encuentra en un grupo intermedio de incidencia de pobreza para 2030 de ese grupo etario. De hecho, el país caribeño posee menores proyecciones de pobreza hacia 2030 que Honduras, Guatemala, Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Argentina, Colombia, México, así como El Salvador.
No obstante, las proyecciones de este flagelo en Quisqueya están por debajo de Uruguay, Chile, Panamá, Costa Rica y Perú.
En el mejor escenario, o sea, implementando acciones de reducción de emisiones de carbono, la tasa de pobreza sería de 19.2%, pero en un escenario de inacción climática sería de 21.8%.
Acciones
De acuerdo con el informe de la Cepal, en colaboración con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef, siglas en inglés), es fundamental impulsar una mayor articulación entre las políticas climáticas y las políticas de protección y defensa de la infancia y la juventud en la región.
Tanto la Cepal como el Unicef urgen fortalecer la resiliencia climática de los servicios sociales y mejorar la infraestructura crítica (salud, nutrición, educación y desarrollo de la primera infancia con enfoque climático) mediante el diseño de programas que proporcionen servicios combinados de salud, nutrición y cuidado temprano.
Asimismo, recomiendan el incremento del financiamiento climático con el objetivo de desarrollar programas sensibles a la niñez y a la juventud, los cuales fortalezcan los servicios sociales críticos con el fin de hacerlos más resilientes al clima y, a la vez, asegurar la inclusión de sus derechos y su participación como actores relevantes y agentes de cambio.
También, resaltan la importancia de fomentar políticas de protección social adaptativas y de respuestas a emergencias que tomen en cuenta las necesidades específicas de la niñez y la juventud a través del desarrollo de sistemas de protección social adaptativos o responsivos a desastres.













