El ministro de Finanzas de Países Bajos, Eelco Heinen, descartó tomar medidas similares a las adoptadas por España, Italia y Grecia para abaratar el combustible, y cuestionó abiertamente la solidez fiscal de esos países, preguntándose “si ese es el tipo de países que debemos tomar como ejemplo”.
Heinen realizó estas declaraciones durante el debate sobre la crisis energética en el Parlamento neerlandés, al ser preguntado por qué el gobierno no adoptaba medidas de alivio ante los elevados precios del carburante, a diferencia de varios socios europeos.
“Si miramos al pasado, veo que los países vecinos están tomando ahora medidas, pero también quiero fijarme en qué países son esos. Escucho los ejemplos de España, Italia, Grecia. No sé si ese es el tipo de países que debemos tomar como ejemplo”, afirmó el ministro.
El ministro liberal argumentó que los países que intervienen ahora son los mismos que en crisis anteriores carecían de reservas fiscales suficientes.
“Cuando llegó el golpe de verdad y los empresarios estaban en dificultades -desde el panadero hasta la multinacional-, esos países no pudieron intervenir. Sufrieron un impacto económico mayor, un desempleo más elevado y, en definitiva, efectos más prolongados de la crisis”, explicó.
Además, celebró que, mientras ocurría eso en países del sur de Europa, “en Países Bajos teníamos bolsillos más profundos, pudimos proteger empleos y salimos antes de la crisis”.
Las declaraciones recuerdan a polémicas anteriores en la política neerlandesa hacia la gestión fiscal de países del sur del continente.
En 2017, el entonces presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, provocó una tormenta diplomática al sugerir que países del sur de Europa gastaban su dinero en “alcohol y mujeres”, antes de solicitar rescates financieros.
Después, en 2020 y en plena crisis de la Covid-19, el entonces ministro de Finanzas, Wopke Hoekstra, fue ampliamente criticado por cuestionar públicamente por qué algunos socios europeos no habían acumulado reservas suficientes durante la pandemia.
Heinen reconoció que es “un dilema diabólico saber cuándo hay que intervenir”, aunque defendió su postura como una “evaluación integral de todos los recursos disponibles” frente a un eventual deterioro mayor de la situación económica internacional. “Lo que intento evitar es quedarme con las manos vacías cuando el impacto sea mayor”, subrayó.
El gobierno neerlandés no descarta intervenir en un futuro, pero mantiene que actuar de forma prematura comprometería su margen de maniobra ante una crisis de mayor envergadura.
Según la radio neerlandesa BNR, los analistas aseguran que esta posición será insostenible si los precios del combustible continúan subiendo.












