La democracia en América Latina y el Caribe enfrenta un conjunto de presiones simultáneas que amenazan su capacidad de responder a las expectativas de la población. Así lo plantea el Informe sobre Democracia y Desarrollo 2026 del PNUD, que identifica al crimen organizado, la desinformación, la polarización política, las migraciones y las crisis climáticas como factores que están poniendo a prueba la institucionalidad de la región.
Según el organismo, las tensiones actuales se producen en un contexto de creciente incertidumbre y de debilitamiento de la confianza en las instituciones. Las personas demandan seguridad, oportunidades económicas y servicios públicos más eficaces, pero perciben que los gobiernos no siempre logran responder a estas necesidades.
En materia migratoria, el informe destaca que más del 30% de la población de la región manifiesta intención de emigrar en los próximos tres años y que la inseguridad y la falta de oportunidades económicas figuran entre las principales razones para abandonar sus países.
El PNUD también advierte que América Latina y el Caribe continúa registrando tasas de homicidios superiores a las de otras regiones con niveles de ingreso similares, mientras la expansión de las economías ilícitas erosiona la capacidad del Estado para ejercer control territorial y garantizar la seguridad ciudadana.
El organismo concluye que la sostenibilidad de las democracias latinoamericanas dependerá de la capacidad de los Estados para fortalecer la confianza ciudadana, reducir las desigualdades y transformar la participación política en resultados tangibles para la población.
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