Con más de 3,000 hectáreas restauradas, alrededor de 472,000 plantas establecidas, al menos 200 hectáreas restauradas mediante sistemas agroforestales y unas 500 hectáreas bajo reservas privadas de conservación, SOH Conservación y sus aliados informaron que avanzan en la estructuración del Fondo Agua del Sur, un mecanismo financiero permanente para proteger el agua y los ecosistemas que sostendrán el desarrollo del suroeste dominicano.
SOH Conservación afirmó que el fondo se encuentra en proceso de estructuración legal, institucional, estratégica y financiera, además, dijo que tendrá como territorio prioritario las provincias Barahona, Pedernales, Independencia y Bahoruco.
A través de una nota informativa, explicó que se enfocará en algunos de los sistemas naturales más amenazados y estratégicos de la región entre “las montañas y cuencas altas donde nace y se regula el agua; las zonas productivas y las comunidades que dependen de ella; los humedales y manglares que conectan la tierra con el mar; y los arrecifes de coral y pastos marinos, ecosistemas altamente amenazados que sostienen la biodiversidad, la pesca y la protección de nuestras costas”.
Para Jaime Moreno, presidente de SOH Conservación, asegurar el agua debe formar parte desde ahora de la planificación del desarrollo de la región.
“Sin agua no hay desarrollo posible para el suroeste. Tenemos una región con un enorme potencial agrícola, turístico y económico, pero ese crecimiento solo será sostenible si desde ahora protegemos las fuentes de agua y los ecosistemas que las mantienen. El Fondo Agua del Sur es una oportunidad para construir ese futuro entre todos: gobiernos, empresas, comunidades y organizaciones nacionales e internacionales. El agua es responsabilidad de todos y todos debemos ser parte de su conservación”, expresó Moreno.
Una alianza que ya está trabajando
“El Fondo Agua del Sur es impulsado por SOH Conservación, Incatcaribe y Organea Terra, tres organizaciones que llevan años desarrollando acciones de conservación, restauración y producción sostenible en el suroeste del país”, cita el comunicado de prensa.
La entidad señala que la alianza ha permitido combinar la conservación de la biodiversidad, la restauración de ecosistemas y el desarrollo productivo, y señaló que proteger las cuencas puede ir de la mano con la generación de oportunidades económicas y sociales para las comunidades.
Para Manuel Ramos, de Organea Terra, los resultados alcanzados demuestran el potencial de trabajar bajo una visión común del territorio.
“Esta alianza demuestra lo que podemos lograr cuando organizaciones con capacidades diferentes trabajan bajo una misma visión de territorio”, afirmó.
En ese sentido, SOH Conservación, Incatcaribe y Organea Terra afirmaron que han contribuido a restaurar y apoyar la recuperación de más de 3,000 hectáreas en la región, generando al mismo tiempo oportunidades para más de 200 familias que dependen de estas actividades. “La estrategia es clara: recuperar nuestros ecosistemas, fortalecer las economías locales y demostrar que la conservación puede convertirse en una verdadera oportunidad de desarrollo para las comunidades”, expresó Ramos.
“El Fondo Agua del Sur nos permitirá llevar esa alianza a otra escala: sumar nuevos actores, movilizar mayores recursos y lograr que lo que hemos construido durante estos años pueda crecer y permanecer en el tiempo”, agregó.
Señaló que la actual estructuración del Fondo cuenta con apoyo financiero del Critical Ecosystem Partnership Fund (CEPF) y se desarrolla en articulación con el Gobierno dominicano, sumando capacidades públicas, privadas y de la sociedad civil.
Reveló que la iniciativa incorporó la firma de abogados Headrick, Rizik, Álvarez & Fernández y a Blue Compass Consulting, que trabajan en la construcción de su arquitectura legal, estratégica, institucional y financiera.
Sostuvo que el objetivo es desarrollar una estructura sólida y transparente, bajo estándares nacionales e internacionales, que genere confianza y permita que empresas, inversionistas, fundaciones, organismos de cooperación y gobiernos puedan aportar recursos con reglas claras y una visión de largo plazo.
Como parte de su estrategia de crecimiento y capitalización, dijo que el Fondo será presentado a potenciales socios y financiadores internacionales como el Caribbean Biodiversity Fund (CBF), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, además de fondos climáticos y de biodiversidad, fundaciones internacionales, organismos multilaterales y agencias de cooperación.
También, informó que busca incorporar las herramientas y experiencia de Biofin al proceso.
Señaló que la primera meta financiera para el período 2026–2027 es alcanzar US$500,000, como parte de una estrategia de capitalización progresiva que permita construir un mecanismo permanente para financiar la conservación del agua y del capital natural del sur.
Agregó que la agroforestería tendrá un papel importante dentro del Fondo como herramienta para recuperar las cuencas y, al mismo tiempo, crear mejores oportunidades económicas para las familias rurales.
Para César Ros, de Incatcaribe, producir y conservar pueden formar parte de una misma estrategia.
“La agroforestería es una de las grandes soluciones para recuperar y proteger nuestras cuencas hidrográficas sin sacar al productor del territorio. Cultivar café bajo sombra, apostar por cafés orgánicos y desarrollar cafés de especialidad nos permite restaurar el bosque mientras generamos productos de mayor valor. Si conectamos esa producción sostenible con mercados que reconozcan su calidad y su impacto ambiental, podemos mejorar los ingresos de las familias productoras, reducir la pobreza rural y convertir al campesino en un aliado directo de la conservación del agua”, señaló Ros.
Afirmó que el Fondo podrá canalizar inversiones hacia la restauración de cuencas, protección de nacimientos y zonas de recarga, conservación de bosques y suelos, sistemas agroforestales, prevención de incendios y protección y restauración de humedales, manglares, pastos marinos y arrecifes de coral.
“La visión del Fondo Agua del Sur es entender el territorio como un solo sistema vivo y conectado. El agua que nace en las montañas recorre las cuencas, sostiene los campos productivos y las comunidades y finalmente llega al mar. Lo que hacemos —o dejamos de hacer— aguas arriba termina teniendo consecuencias sobre nuestros humedales, manglares, pastos marinos y arrecifes de coral”, sostukvo.
Con su estructuración ya en marcha, el Fondo Agua del Sur invitó a nuevos aliados a sumarse, conocer la iniciativa y explorar diferentes formas de participación.
“El aporte no tiene que ser únicamente financiero. El Fondo busca aliados que puedan contribuir con capital, tecnología, conocimiento científico, monitoreo hidrológico y ambiental, asistencia técnica, acceso a mercados, experiencia financiera y conexiones internacionales”, expresó.
Agregó que “la intención es construir un espacio donde gobiernos, empresas, comunidades, productores, sociedad civil y cooperación internacional puedan invertir juntos en la seguridad hídrica y el futuro del suroeste dominicano”.
Afirmó que para el sector empresarial, proteger las cuencas no debe entenderse únicamente como una acción de responsabilidad social. “Es una inversión en la disponibilidad futura de agua, en la agricultura, en el turismo, en las comunidades y en la sostenibilidad de las propias inversiones que acompañarán el crecimiento del sur”, afirmó.




