El mercado de valores es un mecanismo a través del cual se financian las empresas, se transan acciones o se emiten títulos o bonos de diversos tipos. Hay países con tradición bursátil centenaria. República Dominicana aún está en pañales en esta materia.
Reconocer honra y elDinero quiere hacer mención especial de los pioneros en materia bursátil en el país. A principios de 1980 un grupo de empresarios comenzó a fraguar lo que hoy ya es una realidad. Ricardo Valdez Albizu, Héctor Rizek, Ramón Mena, Winston Marrero, Otto Montero, Frederic Eman-Zadé, Luis Sabater y Rosendo Alvarez III sembraron la primera semilla que germinaría un mercado que hoy se ha convertido en una fuente de financiamiento de grandes empresas y del propio gobierno.
La Cámara de Comercio y Producción del Distrito Nacional, encabezada por su presidente, Felipe Auffant Najri, expresó su interés en el proyecto al Comité Gestor. Esto sucedió a mediados de 1986. Aquí se inicia el proceso para la formación de la Bolsa de Valores de Santo Domingo.
Luego de un trajinar en medio de dificultades, especialmente por la falta de fe o convencimiento del mercado, especialmente por la carencia de cultura bursátil y porque en aquel entonces las empresas eran de índole familiar (hoy aún quedan muchas así), se materializa la Ley 19-00, la cual creó el marco jurídico-regulatorio del sector y le da el soporte a la Bolsa de Valores para convertirse en un ente con fines de lucro. Esto sucedió el 17 de diciembre de 2001.
Hay que destacar que en marzo de 2002 es aprobado el Reglamento de la Ley del Mercado de Valores bajo el decreto 201-02, que pone a funcionar la legislación con normas coherentes a favor de esta actividad financiera. En octubre de 2003 la Bolsa de Valores se inscribe para operar, pero ahí mismo se suspenden las operaciones bursátiles por reestructuración del mercado hasta abril de 2005. El mercado reabre con una emisión que hizo Leasing Popular por un monto aprobado de RD$1,500 millones y luego llegó la primera emisión en dólares, de la misma empresa, por un monto de US$12 millones.
¿Qué nos falta? Aún hay mucho camino por recorrer. Una parte de nuestro mercado no ha entendido la importancia de las emisiones bursátiles y su impacto en el desarrollo económico del país. Aunque la transparencia con la que deben operar las empresas es un factor que debe ser tomado en cuenta en el país, especialmente porque muchos empresarios no quieren abrir sus libros, es importante seguir hasta lograr el clímax: emitir acciones y lograr que nuestras empresas privadas, que tanto aportan al desarrollo del país, sean también públicas.











