Que el 68.4% de los ciudadanos califique de “mala o muy mala” la situación económica de República Dominicana debe ser un llamado de atención, para el Gobierno y para el sector privado, en un país que se vanagloria de que logró un crecimiento del producto interno bruto (PIB) superior al 6% durante el año pasado.
Las informaciones del Banco Central que apuntan a un crecimiento acumulado del PIB de un 6.9% entre enero-septiembre 2018, por no citar las tan cascareadas cifras acumuladas en los últimos años, se deben digerir junto a la percepción que tiene el 68.4% de la población que respondió a la encuesta Gallup-Hoy que la situación era “mala o muy mala”.
Esto significa que mantenemos un gran contraste social. Según la encuesta, el 50.3% de la población vive en una situación económica personal “mala o muy mala”. El 28.4% entiende que no es “ni buena, ni mala”, una respuesta que se suma a la anterior para recordarnos que la sociedad mantiene ese pesimismo que detectaron pensadores como José Ramón López.
La encuesta también debe hacer reflexionar al sector privado. “Durante muchos años la economía dominicana ha estado creciendo, ¿a quién cree usted que beneficia este crecimiento?”, preguntó la Gallup-Hoy. “A los ricos”, respondió la mayoría (71.3%), seguido de un 11.6% “a todos los dominicanos”, un 5.7% a “los funcionarios” -el cual se debe sumar a un 3.1% que cree que “a los políticos”-. Sólo un 5% entiende que son favorecidos “los más pobres”. Vamos a pensar qué podemos hacer para repartir nuestro crecimiento y así evitar la inestabilidad social de algunos países de la región.





