El próximo 5 de julio los dominicanos tienen programada una cita en las urnas para elegir a un nuevo presidente, así como a las autoridades congresuales, en medio de una emergencia sanitaria por la pandemia del covid-19, la cual tiene un amplio impacto económico y crea un panorama que llevó a cambiar los pronósticos de finales de 2019.
Ante la nueva realidad que vive República Dominicana y el mundo debido a la situación sanitaria sobrevenida por el covid-19, el Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) entiende que el gran reto que enfrentará el nuevo mandatario que debería instalarse a partir del próximo 16 de agosto será mantener la estabilidad política y macroeconómica.
“El nuevo Gobierno debe continuar siendo cercano, con el oído en el pueblo, que no solo resuelva los problemas grandes que tiene el país, sino también los pequeños”, resalta el presidente del Conep, Pedro Brache.
Mientras, los economistas Henri Hebrard, Luis Manuel Piantini Munnigh e Iván Gatón advierten sobre una situación fiscal difícil que deberá llevar al próximo gobierno a actuar con cautela.
Hebrard prevé que el nuevo gobernante encontrará una situación fiscal “desastrosa” y tendrá que poner en marcha un plan para el relanzamiento de la economía, golpeada fuertemente por la pandemia. Además, se enfrentará a presiones sobre el tipo de cambio y tendrá que afrontar la tardanza para poder reabrir el turismo.
“Uno de los retos más importantes es ser exitoso en la reapertura”, sostiene el economista. Asegura que para ser exitosos en la reapertura total tienen que cumplirse todos los protocolos que se han definido en materia de higiene y distanciamiento físico.
Hebrard destaca que el gobierno saliente debe hacer una modificación del Presupuesto 2020 y llevar a cabo medidas que eviten la desaparición en los próximos tres meses de gran parte de las micro y pequeñas empresas.
Pronostica que el gobierno entrante recibirá una economía con un endeudamiento que pudiera superar el 60% del producto interno bruto (PIB).
Explica que el endeudamiento se debe a la caída de los ingresos y un posible descenso de las recaudaciones en comparación con el año pasado, además del incremento del gasto en términos de salud, asistencia social y paquete de incentivo a los distintos sectores económicos.
“Los que tenemos es más deuda y una economía más chiquita, por lo que creo que eso obligará al gobierno entrante a una reforma fiscal profunda”, añadió.
Para el también economista Luis Manuel Piantini Munnigh, ex representante de República Dominicana ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), una de las prioridades del nuevo gobierno debe ser evitar que continúe aumentando el desempleo e impedir que las empresas caigan en problemas de solvencia, principalmente aquellas que se mantienen cerradas como las relacionadas al turismo.
Además, Piantini Munnigh considera que las primeras acciones deben ir dirigidas a mantener como prioritario al sector salud y hacer un reforzamiento del mismo.
Agrega que el nuevo gobierno debe crear, junto con el sector privado, una estrategia de corto y mediano plazos sobre medidas para convertir la economía en procesos productivos de sostenimiento ecológico.
“El covid-19 ha puesto en evidencia la importancia de la seguridad alimentaria para nuestra población, por lo que el sector agropecuario debe contar con apoyo técnico y financiero para la construcción de presas, con el fin de enfrentar el efecto adverso en la producción, cada vez más prolongados, de los períodos de sequía”, resalta Piantini Munnigh.
“Frente a la realidad existente en el país se necesita iniciar una nueva revolución que adapte su estructura y su economía a esa realidad”, añade.
De su lado, Iván Gatón, profesor de Relaciones Internacionales, entiende que el escenario internacional no debe ser menospreciado en cuanto a las políticas económicas que se van a implementar en el país, ya que la economía dominicana depende, en gran parte, del flujo de las remesas, el turismo y del comercio exterior.
Gatón recuerda que el covid-19 no es solo un problema sanitario, sino un tema político y económico, por lo que el próximo gobierno, necesitará de geoestrategias y no puede dejar de contar con aliados como Estados Unidos, China y la Unión Europea.
“No importa quién gane, sino deja a los depredadores del Estado a un lado, y no pone gente que esté clara en los intereses de República Dominicana, en medio de un ajedrez político como el que se está jugado ahora, el futuro sería sombrío”, afirma.
Agrega que “el mundo es en estos momento es un ajedrez geopolítico que se encuentra en recomposición”.
“No es un escenario donde se puede decir donde está cada jugador, estamos en un cambio de época, donde al igual que todos los países del planeta vamos a estar en zozobra, por ser un teatro de operaciones en el que el covid-19 ha sido un catalizador de procesos en el ámbito político, económico y militar, donde la hegemonía incuestionable de los Estados Unidos se ha visto en juego”.












