La economía digital es una rama de la economía tradicional que se centra en el uso de las tecnologías de información para comercializar bienes y servicios de forma digital. El funcionamiento y los modelos de negocios de la economía digital se adaptan más que nunca a la nueva normalidad que nos toca vivir. Esta nueva forma de hacer negocios ofrece múltiples beneficios, tanto para el emprendedor como para el consumidor. Es importante que continuemos fomentado la economía digital en RD, incluso como plan estratégico para lograr una pronta recuperación económica.
Las cadenas de suministro tradicionales a nivel mundial se han visto seriamente dañadas por la crisis sanitaria. Esto último, ha generado una ola de bancarrotas en cuanto a tiendas físicas se refiere. Los confinamientos y restricción a los desplazamientos de las personas han provocado una reducción de los viajes de negocios y de turismo. Además, de una caída marcada en las exportaciones e índices de confianza económicos en sentido general.
Dentro de este convulso panorama global, la economía digital cobra gran relevancia para la reactivación económica, favoreciendo la comunicación directa entre ofertantes y demandantes. Las transacciones comerciales se llevan a cabo mediante el uso de plataformas electrónicas que eliminan o disminuyen barreras logísticas, de traslados y, pueden minimizar costos.
La economía digital está sustentada, principalmente, en el uso de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). El concepto, acuñado por el autor Don Tapscott, ha ido evolucionando y expandiéndose a través de sus derivados como el big data, e-commerce, las redes sociales, etc. Por ello, no solo ha tenido un impacto económico, sino que también social, al favorecer la conectividad mediante las redes, los emprendimientos, el elearning, la telemedicina y el teletrabajo, entre otros.
En República Dominicana, se requiere avanzar hacia políticas orientadas a la disminución de la brecha digital en la población, definida por el fácil acceso a dispositivos informáticos o internet, y formación especializada para el manejo de estas herramientas. Junto con ello, es importante establecer un marco regulatorio y de políticas que se ajusten al crecimiento acelerado de la economía digital. Además, se debe adaptar marcos normativos tributarios y evaluar la posibilidad de ofrecer acceso gratuito al internet. En esta misma línea, es imprescindible lograr la convergencia de datos de la inteligencia artificial y adecuar al mercado laboral frente a la automatización de tareas y su impacto en el empleo.
En fin, también se debe seguir buscar soluciones a los retos permanentes en materia de ciberseguridad e implementar el uso de la red 5G a nivel nacional. Todos los factores previamente mencionados, deben ser gestionados de forma efectiva, para poder implementar una economía digital sostenible en el tiempo.








