La inflación en Brasil avanzó un 0.86 en octubre pasado, mayor porcentaje para ese mes desde 2002 (1.31%), y empujó la tasa interanual hasta el 3.92%, según informó este viernes el Gobierno.
El resultado de octubre se vio impulsado por el alza en los precios de los alimentos y el transporte, de acuerdo con el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).
En los diez primeros meses de 2020, la inflación llegó a un acumulado del 2.22%, aún lejos de la meta establecida para este año, que es de un 4.0%, con un margen de tolerancia de 1.5, aproximadamente.
De los nueve grupos de productos y servicios analizados, ocho de ellos presentaron en octubre un alza en sus precios.
Los alimentos y las bebidas registraron de nuevo la mayor variación al subir el pasado mes un 1.93%, menos que el 2.28% registrado en septiembre.
Los precios del arroz, un alimento clave en la dieta brasileña, el aceite de soja, y el tomate subieron en octubre el 13.36%, el 17.44% y el 18.69%, respectivamente.
Las frutas (2.59%) y la patata inglesa (17.01%) también registraron variaciones positivas.
“Todos esos ítems han contribuido para un alza sustentada de los precios de los alimentos, que fueron, de lejos, el mayor impacto en el índice del mes”, indicó en una nota el gerente del IBGE Pedro Kislanov.
También influyó en la inflación de octubre el sector de transportes (1.19%), en especial los pasajes aéreos, que subieron un 39.83%, lo que indica una mayor demanda después de meses de caída debido a la pandemia del nuevo coronavirus.
“Con la flexibilización del distanciamiento social, algunas personas volvieron a utilizar el servicio, lo que impacta en la política de precios de las compañías”, apuntó Kislanov.
A pesar de la presión inflacionaria de los últimos meses, el Banco Central de Brasil considera que esa tendencia alcista en la subida de precios es “temporal” y por ello, la semana pasada, optó por mantener la tasa básica de interés en el mínimo histórico del 2.0% anual.
La entidad afirmó que evaluará detenidamente el escenario inflacionario en su próxima reunión, aunque se mostró más preocupada con la deriva fiscal del país, que ha visto su deuda y déficit público dispararse para costear las medidas económica contra el covid-19.













