Motivadas por su pasión por la lectura y los niños, las educadoras Esther Amaro y Gaby Comprés decidieron convertirse en cuentacuentos e iniciar su proyecto “Libro tras libro”.
Usar sus voces para transmitir historias, se ha convertido en un emprendimiento para estas docentes de nivel inicial. El proyecto, que inició haciendo recomendaciones a través de Instagram, se impulsó hace dos años cuando recibieron una invitación para contar cuentos en un centro comercial.
De acuerdo con Comprés, el poder conectar con los niños ese día es lo que les ha impulsado a seguir desarrollando la iniciativa.
Su objetivo es poder incentivar el amor por la lectura. Aunque no lo pensaron como una fuente extra de ingresos, con el tiempo su pasión se ha convertido en un negocio. “Llegó por hacer lo que nos gusta”, afirma Amaro.
Antes de la pandemia, llevaban sus narraciones a ferias de libros, tanto nacionales como internacionales, en librerías, centros comerciales y colegios. En la actualidad, realizan sesiones vía plataformas digitales.
El precio por presentación está relacionado con la cantidad de personas que asistirán, los libros que leerán y los materiales que usarán. “Hacemos un programa y también una cotización de lo que nos llevaría utilizar”, explica Amaro.
Destacan que no se trata única y exclusivamente de contar un cuento. Lleva un proceso de programación y planificación. “Es un servicio que estamos brindando”.
“Esto no es simplemente un servicio, esto también es una experiencia y no puedo llegar a leer a un niño un libro sin conocerlo”, afirma Comprés.













