[dropcap]U[/dropcap]na vez más República Dominicana demuestra que es un pueblo solidario. El Plan Nacional de Regularización, que con efectividad ha llevado el Ministerio de Interior y Policía, reconociendo algunas debilidades, es una muestra de la actitud histórica que este país ha tenido con el pueblo haitiano.
El Gobierno se ha ganado el reconocimiento de una gran parte de la ciudadanía por el esfuerzo que ha hecho de ponerle orden a un problema que arrastramos por décadas.
La migración irregular hacia nuestro país es normal, lo vemos como algo del día a día. Ya sean chinos, cubanos, haitianos, colombianos, árabes, estadounidenses, canadienses, venezolanos o europeos, los dominicanos no le poníamos atención a lo importante que resulta, hasta por razones de seguridad, saber quién está en nuestro territorio.
Si bien los resultados no son los esperados (los regularizados quizá lleguen a 300,000) hay que felicitar la actitud y decisión de las autoridades, presididas por Danilo Medina, de ponerle orden a la inmigración sin documentos. No es un secreto que aquí llega cualquiera, de donde sea, y se queda aunque haya entrado como turista. En algunos casos llegan como “Pedro por su casa”.
Ahora bien, el Ministerio de Interior y Policía, encabezado por un funcionario que, hasta prueba en contrario, ha demostrado ser responsable y transparente, tiene ahora una tarea por delante muy importante: ofrecer un informe detallado de todo el proceso.
¿Qué podemos esperar los dominicanos? De ahora en adelante habrá que ver cómo manejarán las autoridades el proceso de deportación, la solución de los casos pendientes, el seguimiento continuo como política de Estado y a la migración como fenómeno natural del ser humano.
Que se sepa, en la frontera no ha pasado nada nuevo que vaya a garantizar que no sigan entrando haitianos y de otras nacionalidades de forma irregular.
Esperemos a ver qué sucede de aquí en adelante.











