JPMorgan Chase, el mayor grupo bancario de Estados Unidos, obtuvo en 2020 un beneficio neto de US$29,131 millones, un 20% menos respecto al ejercicio anterior, aunque logró buenos resultados en el cuarto trimestre.
La entidad dirigida por Jamie Dimon y radicada en Nueva York notó el impacto de la pandemia durante el que consideró un “complicado año”, pero logró incrementar un 4% interanual su facturación acumulada, hasta un récord de US$119,543 millones.
Entre octubre y diciembre, el trimestre más reciente, JPMorgan ganó US$12,136 millones, un 42% más que en el mismo tramo de 2019, fruto de unas menores reservas para pérdidas por impagos y de la buena marcha en sus negocios de banca de inversión.
Los ingresos trimestrales fueron un 3% superiores, hasta US$30,161 millones.
El grupo bancario, que ha estado acumulando reservas desde el estallido de la crisis del coronavirus el pasado marzo para protegerse contra la morosidad, liberó US$2,900 millones en este concepto, lo que ha repercutido positivamente en sus cuentas.
“Aunque los positivos desarrollos de la vacuna y el estímulo han contribuido a la liberación de reservas este trimestre, nuestras reservas crediticias de US$30,000 millones siguen reflejando incertidumbre a corto plazo y nos permitirán soportar un entorno económico mucho peor que las actuales previsiones de base de muchos economistas”, explicó Dimon, citado en un comunicado.
Por áreas de negocio, en el último trimestre destacó un aumento de beneficios del 82% en la banca de inversión (US$5,349 millones), relacionados con el cobro de unas comisiones bancarias más altas y con las fuertes subidas del mercado bursátil.
Los resultados, divulgados antes de comienzo de la sesión en la Bolsa de Nueva York, superaron las expectativas de los analistas y en las operaciones electrónicas previas las acciones de JPMorgan se revalorizaban un 0.60%.













