Con frecuencia se dice que durante el noviazgo, esa relación amorosa con la futura intención de matrimonio o de vivir juntos, todo es “color de rosa” y en donde se tiende a no mostrar mucho interés sobre cuestiones de dinero. Sin embargo, los errores financieros acechan en esta etapa de una relación amorosa.
Es desde el noviazgo (o mínimo antes de casarse) que se debe hablar sobre los ingresos mensuales, gastos fijos y variables, deudas y metas en conjunto para su futuro, lo cual se traduce en metas financieras.
En temas básicos de actividades cotidianas, cuando ambos tienen fuentes de ingresos, pueden surgir interrogantes sobre quién pagará el cine, el taxi o la cena, si aún se está lejos de la fecha de cobro y otros, pueden surgir confusiones por falta de comunicación adecuada, ya sea por vergüenza, poca confianza y hasta por costumbres familiares no se le dice a la pareja la situación financiera para ciertas salidas.
Es común que en la pareja los dos tengan opiniones distintas respecto a cómo se debe manejar el dinero, lo cual es normal, debido a que ambos vienen de diferentes crianzas y su modo de ver ese tema puede variar.
Lo aconsejable es que ambos puedan tener una cita financiera en donde expongan todo acerca de cómo llevan el control de sus finanzas personales, quién es mejor ahorrando, quién tiene mayores ingresos o gastos y cuáles son sus deudas y propósitos financieros. De esa manera se podrán comprender más y asignar mejores roles respecto a administrar el dinero, según la capacidad de cada uno.
Tratar el tema de matrimonio o boda en la etapa del noviazgo es una prueba o reto para ver si ambos están en la misma sintonía. Además, este importante paso implica más compromisos económicos y por ende una serie de gastos.
Además de los gastos de la boda, que pueden ser compartidos, están los de la “luna de miel”, en caso de considerarlo, depósito para el alquiler o compra de una vivienda y su posterior cuota mensual, compra de electrodomésticos y ajuares del hogar, alimentación, pago de servicios, gastos de vehículos, entre otros. Esto sin incluir las previsiones económicas en caso de tener hijos.
Error común
Uno de los errores más comunes que se cometen al inicio de una relación de noviazgo es aparentar una vida superior, es decir, más allá de sus posibilidades económicas.
Una forma de identificar esa conducta es cuando ambos o uno de los dos no escatima gastos con el fin de estar juntos y querer siempre lucir ropa y calzados nuevos, cenar con frecuencia en restaurantes, hacer viajes, ir a conciertos y demás actividades sin previa planificación.
Esas situaciones se vuelven insostenibles cuando no son coherentes con sus ingresos y estilo de vida. Por ello, se aconseja no caer en la trampa de la apariencia. Aprenda a disfrutar con su pareja en condiciones más austeras.
No existe una forma correcta de llevar las finanzas para todo, pues cada pareja funciona distinta y sabe el tipo de plan financiero que se ajusta mejor a ambos sin abusar uno del otro.
Recuerde que en la vida de pareja ser honesto y “poner los puntos sobre las íes”, respecto a sus ingresos, es un estilo de vida que puede sostener las finanzas personales en general, además será vital para saber a qué se enfrentan para aumentar la confianza en su relación.
En el noviazgo se debería…
- Educar sobre finanzas personales. Las orientaciones de expertos sobre estos temas les ayudarán a fortalecer su relación.
- Hablar de ingresos. ¿Cuáles son sus ingresos actuales? así como sus deudas y demás compromisos económicos.
- Ahorrar. En principio lo ideal es que cada quien tenga sus ahorros por separado. Una vez comprometidos con la fecha de boda, pueden ahorrar en conjunto.
- La familia. ¿Cómo son sus papás y otros parientes? Es posible que sus hábitos financieros se vean influenciados por los padres o hermanos.
- Establecer objetivos. ¿Qué objetivos tiene cada uno de forma individual y en pareja? Esa pregunta debe tener respuestas.













