[dropcap]A[/dropcap]lcanzar el equilibrio financiero al final de cada mes se ha convertido en una odisea para la mayoría de las familias dominicanas.
Como el Estado, los individuos viven bajo un déficit permanente que los conduce, irremediablemente, a la búsqueda de alternativas que posibiliten suplir esa diferencia abismal entre sus ingresos y gastos.
También como el Estado, las familias tienden a recurrir a la deuda como alternativa de solución a sus necesidades de financiamiento. Pero las economías domésticas van más lejos, y recurren al uso de las tarjetas de crédito como mecanismo de mantener un nivel de consumo que, en función de sus ingresos, no le corresponde.
De esta manera se inicia un círculo vicioso del cual es difícil salir. De hecho, se dice que los individuos son proclives a comprar bienes que no necesitan, para lucirle a gente que no conoce, y con dinero que no tiene.
En efecto, con RD$12,873 mensuales como salario mínimo para los trabajadores que prestan servicios en empresas industriales, comerciales o de servicios, cuyas instalaciones o existencias, o el conjunto de ambos elementos, igualen o excedan la cifra de RD$4.0 millones, según la Resolución 1 de 2015 del Ministerio de Trabajo, y un costo de canasta familiar de aproximadamente RD$28,000 pesos, se genera un déficit mensual de alrededor de RD$16,000 pesos.
Más aún, según la 1ra. Encuesta de Cultura Económica y Financiera realizada en 2014, el 76% de los hogares cuyos ingresos son inferiores a los RD$8,000 mensuales no lograron equilibrar sus ingresos con sus gastos en un mes.
Lo propio ocurrió con los hogares de ingresos medio bajos que oscilan entre los RD$8,000 y RD$18,000 mensuales en los que el 32% cerró el mes en desequilibrio financiero. Bajo esta situación, las economías domésticas han incrementado el uso de las tarjetas de crédito como instrumento para mantener los niveles de consumo.
Así, y según revela la encuesta de marras, a septiembre de 2014 estaban vigentes cerca de 2.2 millones de plásticos, con un incremento de 46.8% con relación a 2009. Pero el financiamiento a los déficits mensuales de los hogares dominicanos también vino por el lado del crédito bancario, el cual se vio incrementado en RD$233,000 millones durante los últimos 10 años, creciendo un 29% como promedio anual.
El problema de esta situación es que con tasas promedio del costo del dinero plástico de 60% anual, cualquier excedente generado por los individuos irá a parar a los bolsillos de los intermediarios financieros, agudizando de esta manera la agonía económica de los hogares.
Lamentablemente, los hogares no pueden hacer como el Estado que, para cubrir su déficit, aumenta los impuestos.
Por eso, es recomendable que se busque un empleo adicional o se reduzca el consumo hasta que lleguen mejores tiempos.











