[dropcap]R[/dropcap]epública Dominicana está en la ruta de los huracanes. Todos los años vivimos seis meses en medio del riesgo que representan estos fenómenos naturales. La historia cuenta de los desastrosos que pueden ser, afectando vidas y propiedades, así como de los efectos negativos en la economía.
Como dice el dicho: nunca es tarde si la dicha es buena. Este país ha sido dichoso cuando de fenómenos naturales se trata. Aquí se debió definir hace mucho tiempo un Plan de Operación de Telecomunicaciones de Emergencias y no dejarle todo a la suerte.
Las telecomunicaciones, en caso de emergencias, sirven para salvar vidas, gestionar el hecho y minimizar daños, por lo que es necesario fortalecer la infraestructura del sector, ya que las emergencias y desastres suponen pruebas severas para este servicio público que es el primero en colapsar.
Sabemos de los esfuerzos que hacen las empresas que ofrecen servicios de telecomunicaciones, pero aún no hemos confrontado situaciones de calidad extrema por uno de estos fenómenos. Lo peor es lo que debemos evitar. No esperemos a que nos roben para comprar el candado.
El Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (Indotel), que presidió un taller la semana pasada con representantes de los organismos de seguridad y el sector que regula, necesita del apoyo de la ciudadanía y del gobierno central, si es necesario, para impulsar una campaña de socialización de lo importante que es tener un plan de emergencia.
La ciudadanía debe estar enterada de todo y saber cómo actuar ante determinados hechos imprevistos. La definición de un plan de telecomunicaciones ante desastres, que pudieran ser un huracán, terremoto, inundaciones o sequía, requiere de la integración de toda la población para que tenga éxito. Y cuando decimos la población tampoco están exentos los funcionarios públicos y el sector privado.
Aplausos para iniciativas como éstas y no abandonemos la esperanza. ¡Así avanzamos!









