Luego de la crisis financiera del 2003, las autoridades monetarias de República Dominicana endurecieron los requisitos para el otorgamiento de préstamos en el sistema bancario formal. El nuevo escenario fue definido por la Ley Monetaria y Financiera 183-02, bajo la supervisión de la Superintendencia de Bancos (SB).
El nuevo Reglamento de Evaluación de Activos (REA) definió aspectos que se tradujeron en limitaciones de acceso a algunas personas, especialmente micro y pequeñas, a la banca tradicional y, de ser aprobado el crédito, en ocasiones implica una espera que no todos los emprendedores pueden aguantar.
La limitación de acceso a créditos formales afecta más a las micro y pequeñas empresas que operan en la informalidad, un sector que representa aproximadamente el 57% de los puestos de trabajo. Es ahí donde el crédito alternativo es más demandado, debido a que implica un acceso más fácil y rápido a dinero para las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) no formalizadas.
Las mipymes informales suelen tener un constante flujo de dinero en efectivo, generan mayor margen de ganancias y se eximen de pagar impuestos, ya que no están oficializadas por el Estado. Muchos de sus propietarios no ven como opción principal la banca tradicional, ya que no pueden cumplir con los requisitos, por lo que recurren al “prestamista”, aun sabiendo que las tasas de interés son muchísimo más elevadas que en el sector financiero formal.
“Las entidades de intermediación financiera exigen mayor rigurosidad para otorgar créditos, y son menos proclives a financiar actividades económicas que a su entender son riesgosas, y podrían en riesgo su cartera crediticia y posible solvencia”, explica el experto en finanzas, Julio Díaz.
El especialista entiende que las personas que acuden al financiamiento alternativo tienen altas posibilidades de que la solicitud de crédito sea aprobada, al igual que la rapidez en el desembolso del capital. Este tipo de crédito no bancario suele ser de rápido desembolso y con la facilidad de que puedes pagar solo los intereses, mientras saldas el capital al vencimiento.
Altas tasas de interés
Pero el elemento negativo del préstamo informal es el elevado costo. Lejos de ser un rival para las entidades de intermediación financiera, el crédito no bancario se enfoca en mipymes informales, las cuales no pueden acceder, aunque quisieran, a los préstamos formales.
Para el economista Leonardo Perozo, existe una exclusión de clientes al acceso crediticio en el sistema financiero tradicional que limita a las personas, sobre todo a los emprendedores que necesitan impulsar sus proyectos desde abajo y sin capital disponible.

“En finanzas existe un axioma que estipula que a mayor riesgo, mayor interés. Cuando una mipyme necesita un préstamo veloz acude al mercado informal, debido a que no requiere de una serie de pasos que exige la banca formal, tales como garantía, documentos, demostrar capacidad de pago y una historia crediticia válida”, explicó Perozo.
En el mercado informal existen ‘prestamistas’ que cubren la necesidad económica del cliente de manera urgente y con altas tasas de interés por el riesgo que conlleva financiar sin requisitos.
Para tener una idea: en el sistema financiero formal las tasas de interés para préstamos de negocios pueden rondar entre 12% y 36% anual, de acuerdo con la calificación del cliente. La tasa de interés más alta que cobra la banca formal es en tarjetas de crédito, con un tope de 60% anual.
Sin embargo, el “prestamista” informal concede el crédito a una tasa de interés de 20% mensual, a veces llega al 30% mensual. Pero asumiendo un 20% mensual, eso es 240% anual, es decir, cuatro veces más elevada que la más alta que cobra el sistema financiero formal.
Perozo afirma que las personas y negocios que se siguen financiando de manera informal lo hacen porque tienen una demanda y la oferta de fondos económicos está disponible a un alto costo.
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Rafaelín Miguel es un pequeño prestamista. Tiene un capital valorado en RD$110,000 en el mercado informal. Con tres meses de haber iniciado en el negocio sostiene que calcula las tasas de interés dependiendo del monto a prestar y el oficio profesional del deudor. “Financio dinero a transportistas con una tasa de interés a 20% quincenal y 40% mensual”, explicó.
En el caso de Laura Bautista, prestamista por más de una década, el monto a prestar va en un rango de RD$20,000 hasta RD$500,000, con la única condición de que el deudor debe ser empleado público o privado, y debe pagar mensual una tasa de interés de 10%.
Dependiendo de la cantidad que el cliente pide prestado se realizan acuerdos entre el prestamista y el deudor para escoger el tipo de ‘garantía’ que se utilizará en caso de fallos de pagos.
En el caso de Miguel, si la cantidad que una persona solicita es mayor de RD$40,000 exige una garantía por un valor que supera el monto del préstamo, ya sea de electrodomésticos, vehículo o el título de la casa. Mientras que para Batista, el solicitante debe firmar un comprobante de pago con los datos personales del deudor.
La otra cara de la moneda
Un banco tradicional puede ofrecer un préstamo con buenos términos, bajas tasas y mayores recursos para capitalizar la empresa. “Para conseguir un préstamo bancario se necesita un puntaje de crédito alto y tiempo suficiente en operación empresarial”, asegura el economista, Julio Díaz.
Hasta hace poco, las clásicas fuentes de financiación se alzaban como únicas protagonistas del mercado a la hora de conceder una operación de crédito o préstamo. Fue entonces cuando llegó la crisis económica del 2003 y los escenarios cambiaron radicalmente.
Las entidades bancarias, ante la incertidumbre del sistema financiero, decidieron endurecer sus normativas para otorgar créditos.
El economista Franklin Vasquez plantea que el préstamo alternativo no es exigente, es rápido tramitando el financiamiento y entrega los fondos económicos a corto plazo. “El préstamo informal es de boca y el cliente necesita el capital rápido”, señala.
Expertos financieros explican que el acceso al financiamiento alternativo es la única vía con la que cuentan muchos usuarios para obtener el respaldo financiero que necesitan en ese momento de crisis o urgencia. Aseguran que las mipymes recurren al crédito informal porque ofrece liquidez de manera expedita, aunque a un elevado costo.
Los comercios más proclives a acudir al crédito fuera de la banca
- Empleados públicos y privados
- Centros de estéticas
- Casas de cambio de divisas
- Peluquerías
- Mercado comestible
- Chóferes de transporte público
Negocios
Las mipymes que operan desde la informalidad tienen un constante flujo de dinero en efectivo y se eximen de pagar impuestos, es por esto que al acudir a una entidad financiera, no cuentan con puntaje crediticio alto y tiempo suficiente en operación empresarial, por lo que su solicitud de financiamiento es rechazada.












