Ya lo he dicho en innúmeras ocasiones: la devolución de un 30% de los ahorros de los trabajadores por concepto de fondos de pensiones, sería un error del que no tendríamos cómo salir en el corto y mediano plazo.
De materializarse esta locura, cabría muy bien el dicho popular de que “saldría más cara la sal que el chivo”. Y lo más penoso en este caso no está del lado de los dominicanos que quieren que les devuelvan esa proporción de sus fondos ahorrados para las pensiones; el tema aquí es el beneficio político que un solo personaje está obteniendo a costa de la falta de información que, lamentablemente, carece la mayoría.
Lo único que sirve de campo abierto para mantener este tema en la palestra, aunque todo sabemos que pudiera haber otras razones, es la ignorancia de los que “serían beneficiados” con la devolución del 30% de los fondos de pensiones.
Insistir en este absurdo es desconocer, aunque sé que no es así, las implicaciones jurídicas y económicas que conlleva tomar una decisión tan ilógica desde cualquier punto de vista.
El 30% de los fondos de pensiones equivalen a aproximadamente RD$300,000 millones. ¿Qué significa esto en la economía? Generaría un efecto de choque, pues una expansión monetaria de tal magnitud provocará una inflación brusca sin precedentes en la historia reciente del país, quitándole poder de compra a los dominicanos. Además, también habría devaluación por efecto de un aumento de la demanda interna de productos que no producimos en este país.
Muchos pesos en las calles irían a buscar dólares y los que saben un poco de economía conocen muy bien la ley de la oferta y la demanda. ¿Quién o qué estaría en capacidad de frenar la caída del valor y estabilidad de la moneda dominicana frente al dólar?
Sí creo que la Ley 87-01, que crea el Sistema Dominicana de Seguridad Social, debe ser reformada para muchos aspectos. Ya tiene 20 años y muchas cosas han cambiado. Incluso, creo que sería bueno garantizarles a las personas un porcentaje acorde al promedio de sus últimos tres salarios, a fin de que sus ingresos de retiro suplan las necesidades básicas que todo ser humano requiere luego de los 65 años.
Sí creo que debemos luchar por pensiones dignas, pero jamás hacer un retiro anticipado de los recursos que están destinados, por ley, a servir de resguardo cuando ya no estemos en edad productiva. Quizá haya unos pocos dominicanos que pueden retirarse sin pensar en ese dinero, que los hay, pero la mayoría recibiría una pensión muy exigua si se decide adelantar un 30% de lo ahorrado.
Además, es bueno recordar que nuestro sistema de pensiones es joven en comparación con otros que ya llevan más de medio siglo funcionando. Si bien nuestra ley debe ser reformada para lograr mejoras a favor de la población, en estos temas lo concerniente a pensiones requiere de un mínimo de 30 años para comenzar a ver los resultados. Además, le haría una pregunta a usted, amigo lector: ¿Sabe usted cuánto es el 30% de lo que tiene ahorrado y para qué le alcanzaría? ¿Valdría la pena?











