El informe del Panorama Macroeconómico 2021-2025 que acaba de publicar el Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo (MEPyD) presenta pronósticos muy alentadores sobre lo que será el crecimiento de la economía dominicana, para lo que resta de este 2021.
En efecto, se prevé que la expansión del producto interno bruto (PIB) dominicano se coloque cercano a un elevado 10% impulsado, entre otras cosas, por la recuperación mostrada en los sectores vinculados a la industria, tales como construcción, manufactura local, zonas francas y minas y canteras.
El informe de marras también destaca que la recuperación de la economía dominicana está explicada, en parte, por el repunte que tendrán las economías norteamericana, la de la Zona Euro y la de los países del Asia.
Un manejo oportuno de la política monetaria del Banco Central de la República Dominicana se añade, según el informe, a los elementos explicativos de la recuperación de la actividad económica local.
Los RD$215,000 millones (5% del PIB) que fueron a parar a manos de los agentes económicos -mipymes y hogares, principalmente-, a través de los intermediarios financieros, desde el inicio de la pandemia del covid-19, a tasas de interés históricamente bajas, han sido ideales para promover el crédito y la inversión privada.
Adicionalmente, y según lo que plantea el panorama macroeconómico de la primera mitad del 2021, un manejo prudente de las finanzas públicas fue la razón principal para que se lograra un balance primario superavitario de 2.2% del PIB, y un reducido déficit fiscal de apenas -0.1% del PIB, durante los primeros seis meses del 2021. Pero las buenas noticias sobre el repunte de la economía dominicana continúan y, como se puede observar, se ha llegado a un nivel histórico en términos de las reservas internacionales de divisas, reportándose un total de US$12,143.8 millones en esa cuenta, lo que representa siete meses de importaciones y un 13.3% del PIB.
Donde tenemos algunas dificultades es en la deuda pública, la cual avanza de manera acelerada. En efecto, los datos indican que, al primer semestre del 2021, la deuda total del sector público no financiero rondaba el 51.8% del PIB, mientras la del Banco Central se situaba en un 16.1%, colocándose la deuda consolidada en un 67.9%, con una peligrosa expansión interanual, aunque explicada por los efectos de la pandemia.
Solo cabe esperar que este optimismo que se refleja en el informe de referencia, nos dure hasta diciembre, y que no sea interferido por un rebrote del coronavirus.











