El mayor banco de Estados Unidos, JPMorgan Chase, se ha anotado casi US$38,000 millones de beneficio acumulado desde que comenzó el año 2021, reflejo de la mejora en las condiciones económicas, pese al efecto de la variante delta y los problemas en la cadena de suministro.
Según divulgó la entidad dirigida por el veterano banquero Jamie Dimon este miércoles, las ganancias han aumentado un 123% respecto a los primeros nueve meses de 2020, cuando sus cuentas se vieron afectadas por el acopio de reservas contra impagos, que ha ido reduciendo en los últimos meses.
En el tercer trimestre, el más reciente y seguido por Wall Street, JPMorgan obtuvo un beneficio neto de US$11,687 millones, lo que supone un 24% más que en ese mismo periodo del ejercicio anterior, unas vistosas cifras a las que contribuyó la liberación de US$2,100 millones de las provisiones para hacer frente a la crisis.
En cuanto a la facturación, los datos dejaron entrever la situación real ya que apenas hubo cambios a nivel acumulado ni trimestral: en los primeros nueve meses del ejercicio actual el banco ingresó US$92,392 millones (un 2% más interanual) y solo entre julio y septiembre US$29,647 millones (un 1% más).
Dimon, sin preocuparse
Dimon opinó, citado en un comunicado, que JPMorgan “ha tenido unos sólidos resultados a medida que la economía sigue mostrando buen crecimiento, y a pesar del efecto amortiguador de la variante delta y de las interrupciones en la cadena de suministro”, sobre lo que se explayó en una conferencia posterior.
El ejecutivo dijo que los escenarios contemplados por la compañía están mejorando, pero hay posibilidades de que la inflación aumente “más de lo pensado”, lo que podría llevar a la Reserva Federal a ajustar su política monetaria, pero dudó de que vaya a elevar los tipos de interés “antes de finales de 2022”.
Pese a todo, Dimon no se mostró preocupado por las presiones inflacionarias, ya que señaló que aunque sigan produciéndose el banco “continuará abriendo cuentas de depósito y de cheques, y aumentando el negocio”, y quitó importancia a los problemas en la cadena de suministro.
“No conozco una compañía que no esté trabajando agresivamente en arreglar sus problemas de la cadena de suministro (…). Creo que nos estamos centrando demasiado en eso y simplemente está atenuando una economía bastante buena, no está revirtiéndola”, opinó.
La gestión de activos, al alza
Por áreas de negocio, este último trimestre destacó la de gestión de activos y riqueza, cuyo beneficio se disparó un 36% interanual, hasta US$1,200 millones; seguida por la banca comercial (30% más, hasta US$1,400 millones) y por la banca de inversión (29%, hasta US$5,600 millones).
La empresa desgranó que sus ingresos por comisiones en la banca de inversión aumentaron un 52%, en buena parte gracias al aumento de operaciones de fusión y adquisición, así como a la buena marcha de las salidas a bolsa impulsadas por la firma.
Por contra, los ingresos relacionados con los mercados de deuda fija bajaron un 20%, pero fueron compensados por los de renta variable, que aumentaron un 30%.
La banca al consumidor aumentó sus ganancias un 12%, hasta US$4,300 millones, mientras que el área corporativa registró una pérdida de US$817 millones.












