[dropcap]E[/dropcap]n una amena conversación con un dominicano que hace de intermediario para llevar inversionistas de todo el mundo a Cuba, nos contó sobre las cosas que, en términos económicos y de desarrollo, están ocurriendo en ese país y que, lamentablemente, los empresarios dominicanos desconocen.
En el ámbito del turismo, las autoridades cubanas han establecido como meta construir, según esta fuente, alrededor de 100,000 habitaciones nuevas, solo en la Habana, lo que implica un incremento vertiginoso partiendo de las 7,000 actuales.
Si se considera el elevado nivel de calidad de la educación cubana, y su inigualable sector salud, se puede llegar a la conclusión de que durante los próximos años muchos turistas preferirán ir a Cuba antes que a República Dominicana.
Otro dato ofrecido por este visionario dominicano es que las autoridades cubanas están impulsando inversiones en el área de desarrollo industrial, para lo cual han implementado un novedoso y atractivo régimen de incentivos que, por un lado, beneficia la entrada de inversión extranjera directa, mientras que, por otro lado, no pone trabas a la repatriación de capitales. En este caso, las mayores inversiones se realizarán en la industria del acero, transporte y de construcción, teniendo como fuente de recursos a empresarios de China, Canadá, Brasil y México.
El sector financiero constituye otra área de inversión que promueve el Estado cubano, favoreciendo la banca Off Shore y la intermediación financiera para fines de estimular la inversión. A partir de esto, se estima que unos 15 bancos estarán iniciando operaciones en ese país próximamente.
Lo único que exige Cuba a los inversionistas es que sus capitales no sean de procedencia dudosa y que los mismos vayan a actividades productivas en donde se garantice valor agregado a la economía. Paralelamente, y también según lo afirmado por nuestro ameno conversador, en los próximos meses entrará en vigencia un conjunto de medidas relativas al sector inmobiliario, con lo que se busca fortalecer la seguridad jurídica y atraer más inversiones.
De todo lo conversado, lo que más nos llamó la atención fue la afirmación de que para usted llevar sus capitales a ese país no tiene que pagar peaje, coima o como se llame, ni tampoco se practica el tráfico de influencia. Es decir, que los niveles de corrupción son bajos o inexistentes. Con este escenario se puede apostar a la competitividad futura de Cuba. ¿Y República Dominicana? Muy bien, gracias.











