La lucha del Gobierno turco para fortalecer la moneda nacional, la lira, incentivando las cuentas de ahorro en liras turcas entró este martes en una nueva fase, al ampliarse el programa de ahorro garantizado por el cambio del dólar a empresas, lo que para algunos economistas subraya el fracaso de la iniciativa.
En medio de un desplome inaudito de la lira, que llegó a cambiarse a 20 unidades por euro y 18 por dólar, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunció el pasado 20 de diciembre un programa de incentivos para evitar que los turcos ahorren en divisas.
Desde entonces, los bancos ofrecen cuentas de ahorro con plazos fijos de 3, 6, 9 o 12 meses, al tipo de interés del mercado, pero con la garantía de que al vencer el plazo, el Estado les pagará la diferencia que haya entre su capital en liras y el valor en dólares.
A partir de hoy, según informa el Banco Central, esta iniciativa se amplía a las personas jurídicas, es decir las cuentas de empresas.
Volumen escaso
El viernes pasado, el volumen de dinero depositado en esta modalidad alcanzó los 107,000 millones de liras, al cambio actual unos 7,700 millones de dólares, informó ayer, lunes, el viceministro de Finanzas, Mahmut Gürcan, asegurando que ello mostraba el “extremo interés” de la ciudadanía y el “éxito” del programa.
Sin embargo, el catedrático de Economía de la Universidad de Gazi en Ankara, Aziz Konukman, considera que precisamente la ampliación de la iniciativa a las empresas es “una confesión velada de un fracaso”.
La cantidad depositada hasta ahora “es muy escasa, teniendo en cuenta las ventajas. La idea era que se cambiasen divisas a liras, pero esto no ha ocurrido”, agrega, por su parte, el analista Erdal Saglam.
El Gobierno había contado con una conversión de hasta 25,000 millones de dólares en liras, pero al no suceder, intentará ahora a incentivar o presionar a las grandes empresas para cumplir con las previsiones.
“La ampliación muestra que hubo escasa demanda. Quizás las empresas, con un poco de presión, pasarán cierto volumen de su capital a liras, pero no será mucho”, vaticina Saglam a Efe.
Ahorro individual
La cantidad anunciada por el Gobierno corresponde a solo el 9.7% del total de liras depositadas por personas físicas y apenas al 3.2% del total del ahorro individual, según las cifras de la agencia de supervisión turca BDDK.
El 67% de los ahorros personales está denominado en divisas, una proporción que no ha cambiado en las últimas semanas, algo que sugiere que “está muy difundida la idea de que el cambio de divisas subirá y que hay poca confianza en las autoridades económicas”, señala Saglam.
Tanto este analista como el catedrático Konukman señalan a Efe que las empresas que desean acogerse a la oferta de cuentas de ahorro garantizadas deberán demostrar que las sumas depositadas provienen de divisas u oro cambiado a liras después del 20 de diciembre pasado.
Dinero público para ricos
A los ciudadanos que han acudido a abrir esas cuentas a título particular no se les ha pedido ninguna prueba de este tipo, confirma a Efe el empresario y analista Emre Deliveli, quien hizo uso de esta oferta ya en diciembre.
“Me salió gratis”, comenta, en referencia a que el Estado ahora le garantizará unas ganancias para un capital que ya tenía en liras.
Pero tanto Konukman como Saglam critican que de esta manera el dinero público servirá para blindar los intereses de quienes tienen ahorros, en lugar de aliviar los problemas que la inflación -situada en un 36% interanual en diciembre- está creando a las clases más modestas.
“El dinero del pueblo se traspasa a las cuentas de los propietarios de grandes ahorros y a partir de ahora también a las empresas”, resume Saglam.
“Este dinero tendrá que salir de los impuestos, o se debe imprimir dinero o pedirlo prestado… o acabarán emitiendo bonos especiales, pero en todo caso será dinero público, y el Parlamento tendrá que debatir un presupuesto adicional”, vaticina Konukman.
El éxito de la iniciativa queda por ver: inmediatamente tras el anuncio, la lira se recuperó de forma espectacular, ganando un 65% en solo cuatro días.
Pero luego volvió a perder la mitad de lo ganado y desde inicios del año se mantiene estable en 13 liras por dólar y 15 por euro, con una ligera tendencia a la baja.
Y todos los economistas están convencidos de que la recuperación no se debió a una avalancha de ciudadanos deseosos de abrir cuentas en liras sino a una operación de los bancos públicos que vendieron miles de millones de dólares para fomentar este golpe de efecto.












