[dropcap]E[/dropcap]l aumento del nivel del mar es, probablemente, el efecto del cambio climático más reconocido como amenaza para el turismo dominicano, cuyos rendimientos dependen de manera casi exclusiva de la costa.
La comunidad científica ha aceptado que la cantidad de dióxido de carbono en el aire ha aumentado un 40% desde el siglo XIX. Aunque la contribución humana a estas emisiones es de solo 5%, esta cantidad ha sido suficiente para romper el equilibrio mantenido por la tierra durante miles de años, según los expertos.
Este aumento de las emisiones de dióxido de carbono ha propiciado el incremento de la temperatura de la tierra, derritiendo las reservas de agua dulce guardadas como grandes glaciares, además de los casquetes polares.
Una investigación de la prestigiosa revista británica Nature enciende las alarmas sobre el aumento del nivel del mar producto del deshielo polar. Según un estudio, el incremento es mayor de lo que se pensaba durante las últimas dos décadas, de 1.3 milímetros por año entre 1993 y 2010. Científicos de Harvard calculan que el aumento anual durante la mayor parte del siglo pasado (1901 y 1990) fue de 1.2 milímetros.
“En principio, algunas zonas costeras, básicamente áreas de playa, podrían perder parte de su superficie de arena si subiera el nivel del mar de manera apreciable”, estima el vicepresidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Hoteles y Turismo (Asonahores).
Además, considera que el aumento del nivel del mar podría afectar los humedales costeros, los que suelen estar ubicados en terrenos de baja altura. Por otro lado, Asonahores está consciente de que un escenario de alza desproporcionada del mar afectaría a las poblaciones costeras.
Es por ello que los hoteleros siguen de cerca el impacto que los cambios mundiales del ambiente pudieran tener en una de las principales actividades económicas del país. Según Villanueva, mantienen contacto permanente con las instituciones gubernamentales relacionadas con el monitoreo del cambio climático.
“Dado que en nuestro país existen leyes muy restrictivas sobre la distancia del mar a la que pueden realizarse edificaciones en las costas, la mayor parte de los establecimientos turísticos quedarían fuera del ámbito de la subida del nivel de las aguas”, explica Villanueva, lo cual les ofrece un poco de tranquilidad al respecto.
Karen Hedeman, técnica del Consejo Nacional para el Cambio Climático, asegura que ya se han reportado cambios en la extensión de las playas en Bayahibe.
Un estudio publicado por el Banco Mundial en 2013 le confiere a Santo Domingo el puesto cinco entre las ciudades más vulnerables al cambio climático para 2050, luego de Alejandría, Barranquilla, Nápoles y Sapporo. Entre los efectos esperados se encuentra la erosión por el agua salada y las inundaciones. Este informe cobra especial importancia en momentos en que la capital dominicana realiza esfuerzos e inversiones para convertirse en un receptor importante de turistas.
El casco histórico es el principal atractivo de la ciudad, y se encuentra enmarcado por el mar Caribe y el río Ozama.
Recomendación
Para minimizar el impacto económico ante cualquier desastre natural, el Banco Mundial recomendó el establecimiento de un programa de recuperación y diversificación económica luego de un fenómeno de este tipo.
El estudio Cambio Climático y Turismo de la Organización Mundial del Turismo considera que los destinos insulares, costeros y de montaña son especialmente sensibles a los cambios ambientales provocados por el clima, pues se trata de sectores del mercado turístico que giran en torno a la naturaleza.
En el informe Stern sobre la economía del cambio climático se llegaba a la conclusión de que, aunque un calentamiento del planeta de apenas un grado Celsius podría beneficiar al producto interno bruto (PIB) mundial, un cambio climático de mayores proporciones terminaría perjudicando el crecimiento económico en todo el mundo.
Sin medidas que frenen el ritmo anual de calentamiento, se proyecta una reducción del consumo per cápita en 20% para finales del siglo XXI o principios del siglo XXII. Y es que una reducción del PIB mundial ocasionada por el cambio climático provocaría una disminución de los ingresos que disponen los consumidores de turismo, lo cual tendría repercusiones negativas en el crecimiento turístico.
El científico español Manuel de Castro define el “cambio climático antropogénico” o generado por el hombre como “la alteración que experimentan los diversos climas terrestres por el calentamiento global causado al acumularse en la atmósfera ciertos gases emitidos cuando quemamos combustibles fósiles (carbón, petróleo y gas)”.
Aumento sostenido de la temperatura
Un estudio de la Organización Mundial del Turismo y de la Organización Meteorológica Mundial resalta los indicios de que el clima mundial ha cambiado en comparación con la época preindustrial y de que previsiblemente seguirá cambiando durante el siglo XXI y los subsiguientes.
La temperatura media mundial ha aumentado aproximadamente 0.76 grados centígrados entre 1850 y 1899 y en la misma proporción entre 2001 y 2005.
Se cree que los humanos son responsables del 90% del aumento de la temperatura media mundial observado desde mediados del siglo XX con la realización de actividades que han incrementando las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
Además, existen indicios de que la influencia humana es también responsable de otros aspectos climáticos como el calentamiento de los océanos, con los consecuentes efectos sobre la vida marina.













