En agosto de 2021, un informe emitido por las Naciones Unidas, sobre la base de más de 14,000 estudios y con la aprobación de 195 gobiernos, afirmó que el clima de la Tierra está cambiando a un ritmo más rápido que el que indicaban las anteriores predicciones –con algunas consecuencias nefastas inevitables para el futuro– y señaló un vínculo inequívoco entre el cambio climático y la actividad humana.
El informe advierte que “muchos cambios en el sistema climático se magnifican en relación directa con el aumento del calentamiento global. Incluyen incrementos en la frecuencia e intensidad de los extremos calientes, olas de calor marinas, fuertes precipitaciones, sequías agrícolas y ecológicas en algunas regiones, y en la proporción de ciclones tropicales intensos, así como reducciones en el hielo marino del Ártico, la capa de nieve y el permafrost”.
Además de enfrentar amenazas externas producidas por el cambio climático, como el aumento del nivel del mar, un clima más extremo y la inestabilidad de los mercados, las organizaciones también están lidiando con cambios en las demandas y expectativas de los consumidores. En respuesta, muchas industrias, incluido el sector financiero, están adoptando medidas concretas. Tales actividades no son puramente altruistas, ya que se vinculan con prioridades ambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés), impulsadas por factores económicos. Estos esfuerzos incluyen la inversión en los mercados globales de carbono, la búsqueda de objetivos de cero emisiones netas de carbono en las propias operaciones y ayuda brindada a los clientes para que realicen sus transiciones de carbono.
Mercados globales de carbono
Las normas que describen cómo funcionaría un mercado global de carbono se establecieron como parte del Acuerdo de París de 2021. Este mercado permite a las empresas productoras de carbono (energía, minería, manufactura, etc.) comprar créditos de otros actores económicos para compensar sus emisiones. Ello permite colocar un precio global al carbono e incentiva monetariamente las actividades de captura de carbono, como la reforestación de selvas tropicales, la restauración de la integridad de los suelos y la preservación de entornos sensibles frente al avance del desarrollo.
El mercado internacional voluntario de carbono negoció un récord de US$ 1 mil millones en noviembre de 2021, lo que refleja la creciente demanda corporativa para cumplir con los objetivos de descarbonización. Además, según el mercado global de carbono podría crecer exponencialmente en los próximos años, y alcanzar un total de US$ 50 mil millones para 2030.
Objetivos de cero emisiones netas de carbono en las propias operaciones
A partir de julio de 2021, aproximadamente el 20% de las 2000 empresas que cotizan en bolsa más grandes del mundo adoptaron compromisos de cero emisiones netas a fin de compensar la totalidad de sus emisiones de carbono. Un incentivo sustancial para estas iniciativas es el creciente análisis por parte de los consumidores acerca de las contribuciones que las empresas hacen al cambio climático. Los clientes ya no asocian las marcas únicamente con sus productos y servicios, sino también con sus valores y acciones. Las empresas que no responden a esta transformación en las expectativas corren el riesgo de perder credibilidad y rentabilidad.
Citi es un ejemplo de una institución financiera que toma medidas proactivas para lograr compromisos climáticos significativos. En su primer día como CEO de Citi en marzo de 2021, Jane Fraser anunció que el banco se comprometería con un objetivo de cero emisiones netas de gases de efecto invernadero (GEI) para 2030. El enfoque de Citi sigue una metodología creíble y basada en la ciencia alineada con su compromiso con la Net Zero Banking Alliance (NZBA), que es miembro de la Glasgow Financial Alliance for Net Zero (GFANZ). Siguiendo las mejores prácticas de transparencia, Citi informará sus emisiones y otras métricas relevantes anualmente, incluidos sus informes del Grupo de Trabajo sobre Divulgaciones Financieras Relacionadas con el Clima (TCFD).
Interacción con los clientes
Las instituciones financieras se enfrentan a una presión única, no solo para eliminar sus emisiones internas de carbono, sino también para alentar y ayudar a sus clientes a hacer lo mismo. Citi es otro buen caso de estudio de cómo manejar bien esta transición. En marzo de 2021, Citi se comprometió a lograr cero emisiones netas de GEI asociadas con su financiamiento para 2050. La clave para ello es colaborar con los clientes para cumplir objetivos alcanzables y medibles a mediano plazo.
El plan de Citi incluye la evaluación de la línea base de sus emisiones financiadas, los objetivos para 2030 y los planes de transición iniciales en sus carteras de préstamos al sector de energía y electricidad. Para 2030, Citi tiene se propone reducir las emisiones financiadas por su cartera de energía en un 29%, o aproximadamente 41.7 millones de toneladas métricas de CO2e (toneladas métricas de CO2 equivalente). En términos absolutos, es el equivalente de cambiar aproximadamente 1 millón de vehículos que funcionan con combustibles fósiles a propulsión eléctrica. Del mismo modo, Citi tiene como objetivo reducir la intensidad de las emisiones financiadas por su cartera de electricidad en un 63%, de 313.5 kg CO2e / MWh a 115 kg CO2e / MWh, o aproximadamente 198.5 kg CO2e / MWh (CO2 equivalente por megavatio-hora). Este objetivo de reducción de la intensidad requerirá una reorientación hacia fuentes de combustibles de menor intensidad de emisiones, como la energía solar y la eólica.
Este es un objetivo importante dado el tamaño y la amplitud de las carteras y los negocios de Citi, por lo que requiere repensar nuestro negocio y ayudar a los clientes a repensar el suyo. Para alcanzar cero emisiones netas para 2050, Citi está interactuando activamente con los clientes en todos los sectores para apoyar sus transiciones. Debemos salir al encuentro de nuestros clientes allí donde estén en sus viajes de sostenibilidad y ayudarlos a acelerar su progreso hacia el objetivo de cero emisiones netas.
El futuro de las finanzas sostenibles
El statu quo es simplemente insostenible tanto para las instituciones financieras y sus modelos de negocio como para el mundo en general. Los bancos pueden satisfacer las demandas del momento participando en los mercados de carbono, fijando objetivos internos de cero emisiones netas y colaborando con sus clientes para que adopten el mismo curso de acción. Hoy día, el medio ambiente, lo social y la gobernanza (ESG) son temas que se exige abordar a las empresas dentro de sus objetivos financieros; para ello, adoptar un enfoque más holístico en el desarrollo, la planificación y la sostenibilidad del negocio es fundamental y requiere de un mayor compromiso por parte de todos.












