El plan de emergencia contra la inflación no altera el objetivo de crecimiento ni disparará el déficit ni la deuda en Portugal, según el Gobierno del socialista António Costa, que cifra en €2,400 millones el costo del paquete de ayudas a las familias.
Los ministros con mayor peso en el Gobierno desgranaron hoy el plan, adelantado anoche por Costa y promulgado de inmediato por el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, para la entrada en vigor urgente de las primeras medidas.
La iniciativa incluye rebajas en el IVA de la electricidad, límites a las subidas de los alquileres y apoyo a las familias con €50 por hijo, €125 por trabajador con ingresos de hasta €2,700 mensuales y aumentos extraordinarios de las pensiones en octubre.
Un proyecto posible porque Portugal tiene “cuentas ciertas”, afirmó hoy el ministro de Finanzas, Fernando Medina, convencido de que el país cumplirá sus metas macroeconómicas: un crecimiento del 6,4%, con un déficit del 1.9% y una deuda pública inferior al 120% del PIB.
Solo con “cuentas ciertas”, dijo Medina, es posible acometer este plan que “ayuda a las clases medias sin perder el foco en los más desfavorecidos”.
El presidente Rebelo de Sousa reconoció que le habría gustado un proyecto “más ambicioso”, aunque admitió también que ir más allá “puede tener costos muy altos” a la larga si la guerra se prolonga.
Claves del plan de respuesta a la inflación
El Gobierno propondrá al Parlamento -donde los socialistas tienen mayoría absoluta- una reducción del IVA de la electricidad del 13% al 6% para consumos inferiores a 100 kilovatios hora/mes. Por encima de este volumen, el impuesto se mantiene en el 23%.
Las ayudas directas se centran en un pago extraordinario de €125 a cada ciudadano no pensionista con ingresos de hasta €2,700 mensuales y otros €50 por cada menor o joven de hasta 24 años a cargo.
Los pensionistas recibirán un suplemento de medio mes de pensión en octubre.
Para 2023, se limitará a un máximo del 2% el aumento de los alquileres de viviendas y locales comerciales, lo que será compensado con una rebaja fiscal para los propietarios. También se congelará el precio de los abonos transporte y los billetes de tren durante el próximo año.
El plan facilita también al consumidor pasar del mercado eléctrico libre al regulado y amplía beneficios ya en vigor para rebajar el precio de los combustibles.
Críticas a izquierda y derecha
El plan no ha convencido a la oposición. Izquierda y derecha coincidieron hoy en considerar que llega con retraso y es insuficiente.
Para el Partido Social Demócrata (PSD, centroderecha), las medidas “llegan tarde” y son una reacción a la propuesta que ellos mismos presentaron hace días.
“Este paquete de medidas llega tarde. Todo está más caro. Tenemos un Gobierno que actúa tarde, hace lo que otros gobiernos ya hicieron, medidas que podían y deberían haber sido presentadas antes”, criticó el vicepresidente del PSD, António Leitão Amaro.
Iniciativa Liberal (derecha) acusó al Ejecutivo de António Costa de “manipulación de la opinión pública”, ya que “hay muchas medidas” que no tendrán impacto o este será negativo en 2023.
También para el Bloque de Izquierda (BE) estas medidas “llegan tarde, son cortas y tienen trucos”.
El Gobierno luso todavía tiene pendiente presentar medidas de apoyo a las empresas, que se decidirán tras la reunión de los ministros de Energía de la Unión Europea prevista para este viernes.
La inflación se situó en el 9% en agosto en Portugal, los niveles más altos de los últimos 30 años.












