La deuda del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) es lo que podría llamarse el costo de la estabilidad macroeconómica de que hoy disfruta nuestro país. Podría decirse que la crisis siempre será más costosa y que las autoridades monetarias están llamadas, a como dé lugar, a controlar los precios y garantizar certidumbre a los agentes económicos. De todos modos, un clima saludable siempre será un espacio idóneo para atraer los capitales necesarios para generar valor.
Lo datos, sin embargo, indican que la estabilidad macroeconómica está más que sustentada en la alta deuda que pone al Banco Central en una posición incómoda, toda vez que necesita mayor holgura para hacer lo que realmente debe hacer: garantizar estabilidad de precios.
El tema es que está saliendo muy costoso, lo cual se agrava ante un entorno internacional retador para cualquier economía, principalmente las que como la dominicana no están en capacidad de resistir muchos choques externos.
Al 31 de diciembre de 2021 la deuda del BCRD representaba el 23.4% del endeudamiento público total, mientras que en solo seis meses esta proporción pasó a representar el 26.7%, un avance de 3.3 puntos porcentuales en este corto período.
Aquí hay una verdad irrefutable: la velocidad del endeudamiento del Banco Central supera a la del Gobierno, pues en este mismo período, la deuda del sector público no financiero (SPNF) pasó de 50.4% a 47.5%, es decir, 2.9 puntos porcentuales. Y hay que tomar en cuenta que la deuda del Banco Central, en proporción, también aumentó cuando se compara con el PIB, pues pasó de 14.7% a 16.5% en este mismo período.
Mientras en los primeros seis meses de este año la deuda del Gobierno aumentó en US$4,132.2 millones (8.6%), según datos del Ministerio de Hacienda, la del Banco Central lo hizo en US$4,113.2 millones, equivalente a un 29.5% sobre el monto de diciembre de 2021, una prueba más de que, de manera proporcional, lo hizo a una mayor velocidad.
Hay que reconocer, sin embargo, que, si por resultado es, el Banco Central ha logrado mantener la estabilidad macroeconómica sobre la base de medidas que han sido proactivas, es decir, se ha adelantado a los acontecimientos, que es como debe ser la forma en que actúe una entidad con sus responsabilidades.
En todo este escenario es de orden reconocer otro aspecto: la economía dominicana sigue creciendo acorde a su potencial, lo que indica que ha respondido efectivamente a las decisiones tomadas hasta este momento. La inflación, sin embargo, sigue siendo el gran reto, a pesar de los pesares.






