Las autoridades monetarias, lideradas por el Banco Central, han decidido que ya es hora de que República Dominicana comience a transitar, más de lleno, hacia el futuro del dinero.
Todo está planificado y estructurado, partiendo de lo que ya es tendencia global, para que desde mediados de 2027 comience una nueva forma de transar en la economía, aunque ya el país viene utilizando el Sistema de Liquidación Bruta en Tiempo Real (LBTR), que ha sido exitoso y asimilado perfectamente por prácticamente todos los entes económicos.
Sin embargo, como todo servicio proclive a mejoras, se han iniciado nuevas iniciativas tendentes a su renovación, cónsonas con las innovaciones surgidas en otros sistemas de pago de América Latina y el resto del mundo.
Es harto conocido que el sistema actual no fue diseñado para pagos pequeños ni entre personas fuera del sistema. Ahora se trata de algo más amplio, inclusivo y moderno, pues la plataforma que se implementará garantiza acceso a todos, sin importar si es informal o no, si tiene cuenta o no.
La buena nueva vale la pena valorarla en su justa dimensión. El Banco Central ha anunciado el inicio del proceso de adquisición e implementación del Sistema de Gestión de Pagos Instantáneos (SGPI).
Además de impulsar los pagos electrónicos en el país, el objetivo es reducir la brecha de exclusión en el uso y acceso de los servicios financieros.
El proyecto garantiza la participación de los proveedores de servicios de pago (PSP) bancarios y no bancarios en un contexto regulado e interoperable.
Sin duda, este paso es una demostración de que República Dominicana está enfocada en seguir siendo una economía inclusiva, que ofrece garantías para que todos los agentes productivos participen.
De hecho, la banca así lo ha entendido no sólo desde la perspectiva del negocio, sino por su compromiso con la inclusión financiera y la estrategia que impulsan las autoridades reguladoras.
Un dato relevante es que el nuevo sistema permitirá al BCRD garantizar a largo plazo la sostenibilidad del servicio, así como extender su horario de operaciones y expandir sus funcionalidades de uso y acceso.
En lo que llega la fecha para que este sistema se implemente, toca a las autoridades socializarlo no sólo entre los agentes económicos, sino también entre la población en general.



