[dropcap]L[/dropcap]a Semana Económica y Financiera, que por tercer año consecutivo celebró el Banco Central, del 14 al 18 de este mes, constituye una de las actividades de mayor aporte que una institución del Estado especializada puede hacer a las presentes y futuras generaciones. Ciertamente que forma parte de una acción de responsabilidad social institucional.
Ver a cientos de estudiantes de escuelas públicas y colegios privados desfilar por cada uno de los stands preparados acorde a la ocasión es, sin duda, una muestra de que no sólo genera interés en una población joven y en la que recae el futuro del país, sino lo importante que resulta para inculcar educación financiera desde temprana edad.
Como actividad formativa, este acontecimiento contribuye a la creación de una cultura económica y financiera en República Dominicana. Y lo refirió el gobernador del Banco Central, Héctor Valdez Albizu, a propósito de lo que plantea la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE): “que los consumidores e inversionistas financieros mejoren su comprensión de los productos financieros, los conceptos y riesgos, y que a través de la información, la instrucción y el asesoramiento, desarrollen las habilidades y la confianza para tomar decisiones informadas, saber a dónde ir para obtener ayuda y ejercer cualquier acción eficaz para mejorar su bienestar económico”.
En estas jornadas formativas es obligatorio felicitar a Aula Central para la Educación Económica y Financiera, el programa formativo que, además de organizar esta actividad, lleva a cabo diplomados para periodistas y para el personal de la institución, seminarios para profesionales y estudiantes de comunicación y economía; competencias académicas para estudiantes de bachillerato, talleres para profesores de todo el país, en colaboración con el Instituto Nacional de Formación y Capacitación del Magisterio (Inafocam), y charlas para centros educativos, gremios profesionales y organizaciones comunitarias.
Habría que imaginarse la receptividad que tendría en la población estudiantil, y hasta en los adultos, una feria sobre transporte, organizada por las entidades (no se sabe cuántas) que interactúan en el caos que padece este sector; o por el sector agropecuario, así como turismo y energía.
Si el presupuesto público se invierte en educación, pero bien y meticulosamente invertido, habrá respaldo de todo aquel dominicano que desea lo mejor para las presentes y futuras generaciones.
La Semana Económica y Financiera, así como otras referidas a sectores específicos, deberían ser replicadas, por lo menos, en las principales urbes dominicanas y comenzar a pagar la deuda social, cultural y educativa que tiene el Estado.
Este es el tipo de actividad que otras entidades estatales deberían impulsar dentro del ramo que le compete. La educación es la zapata para el desarrollo sostenible. Si desde muy temprano les decimos a nuestros niños y jóvenes cómo administrarse, pero además la forma en que debe ganarse el dinero, es menos probable que fracasen en sus planes o proyectos personales.
Vayan nuestras felicitaciones a los organizadores, a las instituciones patrocinadoras y a todo el que tuvo que ver con la realización de esta útil actividad.










