Apropósito de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el pasado 25 de noviembre, han surgido comentarios y reseñas que hacen pensar que la juventud dominicana carece de memoria histórica. Si bien es cierto que se ha designado como un día donde rechazamos como sociedad la violencia contra la mujer, la razón por la que se celebra parece quedar en el olvido.
El día 25 de noviembre del año 1960, la vil dictadura encabezada por Trujillo empezaba a caer en decadencia. Como parte de aquellas mujeres y hombres que lucharon contra la dictadura, las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa) habían visto a sus esposos, líderes del movimiento contra el tirano, encarcelados.
De camino a visitar a sus esposos, fueron interceptadas por fuerzas del régimen y ejecutadas, e igual suerte corrió su chofer, Rufino de la Cruz. El repudio internacional a tan bajo crimen marcó el final del régimen de Trujillo, quien fuera ajusticiado meses posteriores en una gesta histórica, iniciando un largo y tortuoso camino hacia la democracia que hoy tenemos.
Las fuerzas que hoy día pretenden ignorar los hechos y aportes de conciencia y valentía social –sacrificaron sus vidas y pusieron en juego las de toda su familia– realizadas por estas heroínas damas, lo hacen en base a epítetos y descalificaciones que buscan captar la atención a toda costa.
Lo lamentable es que, sin buena educación, algunas personas se verán contaminadas por las bajezas y falsedades que estas personas transmiten, ignorando la realidad histórica dominicana. Ahora se pretenden desconocer sangrientos episodios de nuestra reciente historia, momentos de la “Banda Colorá”, el “Gacetazo”, el asesinato de Orlando Martínez, el derrocamiento del gobierno democráticamente electo de Juan Bosch, entre otros. Muchos dominicanos han sangrado y dado sus vidas por la libertad que gozamos y damos por sentada.
Para muchos es difícil abordar la memoria histórica, porque puede llevar a conclusiones incómodas respecto a preceptos políticos de actualidad, ya que, en muchos casos, los partidos, movimientos y candidatos apelan a estos sentimientos del pasado para justificar su presente. En este sentido, el repudio y rechazo de algunos, principalmente de pensamiento de la derecha del espectro político, a nuestras heroínas nacionales y otros eventos como los antes citados, no son favorables a sus puntos de vista.
Dicen que los pueblos que desconocen de su historia están condenados a repetirla. Por eso es necesario siempre tener presente nuestra memoria histórica, pues si bien hoy somos un país en vías de prosperidad, democrático, con una sociedad plural y abierta, no es imposible que cometamos los mismos errores como otros países en la región que están sufriendo graves retrocesos democráticos y sociales.
Sin una educación histórica robusta, que aborde eventos fácticos claves de nuestra historia, demagogos de la opinión pública tendrán cancha abierta para difamar la memoria de nuestros héroes y heroínas y llevarnos por un camino de retroceso. Defendamos nuestra memoria histórica.











