Madrid / Ciudad Panamá.- El Gobierno de Panamá lamenta que se le identifique con el escándalo provocado por la publicación de millones de documentos que revelan la existencia de miles de cuentas opacas pertenecientes a personas de todo el mundo, gestionadas por el despacho panameño Mossack Fonseca.
“Preferiría llamar The Mossack-Fonseca papers”, a la revelación periodística, conocida como los Papeles de Panamá, afirmó este martes la embajadora del país centroamericano en Madrid, María Mercedes de la Guardia de Corró.
“Estos no son los Papeles de Panamá. Estos son los papeles de un actor en una industria global, muchos de cuyos usuarios son personas decentes que buscan discreción, no opacidad”, dijo la diplomática.
Ese bufete, fundado en Panamá, tiene oficinas en 42 países y sociedades inscritas en veinte jurisdicciones a nivel mundial, recordó De la Guardia, quien dijo: ” en primera instancia, es acerca de la clientela de un despacho; en segunda, acerca del uso que dicha clientela pudo haber dado a las sociedades inscritas a través de este”.
La diplomática panameña lamentó que su país “se ha llevado la peor parte” en cuestión de imagen, pese a que solo el 20 por ciento de las más de 200.000 sociedades investigadas fueron inscritas en Panamá.
Si se analiza positivamente, según la embajadora, este “escándalo” contribuirá a que todas las medidas tomadas por Panamá para mejorar la transparencia de los sectores de servicios, “se implementen con mayor velocidad y ahínco”.
La embajadora recordó que su Gobierno “cooperará vigorosamente con cualquier solicitud o asistencia que sea necesaria en caso de que se desarrolle algún proceso judicial”, en relación con las personas incluidas en los citados “papeles”.
Responsabilidad compartida
El lunes, Panamá apeló a la responsabilidad compartida para enfrentar el “reto” que constituye la filtración masiva de documentos de la firma panameña Mossack Fonseca en la lucha por la transparencia de los sistemas financieros globales.
Gobierno, empresarios y analistas reconocieron que la filtración, que salpica a cientos de personalidades mundiales, afecta los esfuerzos de Panamá por quitarse la imagen de paraíso fiscal que han dado frutos, como la salida del país de la lista gris del GAFI.
Panamá salió en febrero pasado de la lista gris del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) de países que no colaboran con la lucha contra el blanqueo de capitales, en la que había sido incluido en julio de 2014.
Portavoces oficiales también destacaron que la filtración, difundida por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés), sólo se refiere a una de las muchas firmas de abogados panameñas y no involucra al poderoso centro bancario internacional del país, cuyo pilar económico está en el sector de los servicios y la logística.
El presidente panameño, Juan Carlos Varela, dijo que daba la “bienvenida a cualquier” publicación o investigación “que proteja los sistemas financieros de Panamá y el mundo”, y que “este tipo de reto” reafirma su compromiso “de seguir luchando por la transparencia”.
Varela afirmó que su Gobierno ha tomado “decisiones muy claras y puntuales para proteger” el sistema financiero, que permitieron la salida del país en febrero pasado y en un “tiempo récord” de la lista gris del GAFI.
Informó además que Ramón Fonseca Mora, socio fundador de Mossack Fonseca en la década de 1970, “renunció” en una fecha no precisada a los cargos de ministro consejero de la Presidencia y de presidente encargado del gobernante Partido Panameñista.
En marzo pasado, Fonseca Mora anunció que había pedido a Varela licencia por un año para hacer frente a las denuncias que vinculaban a Mossack Fonseca con el escándalo de corrupción en Petrobras, que involucra al expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.
El domingo, el Ministerio Público panameño anunció que investigará los presuntos delitos revelados en la masiva filtración, catalogada como la más grande en la historia del periodismo.
La vicepresidenta y canciller panameña, Isabel De Saint Malo de Alvarado, dijo en Roma, donde cumple una visita institucional, que el escándalo de los “Papeles de Panamá” afecta a la imagen del istmo e ilustra “un flagelo global”.
“Aquí no estamos hablando solo de Panamá, desafortunadamente. Tenemos que aspirar a la colaboración del resto de los países porque este es un flagelo global”, dijo De Saint Malo en una entrevista con Efe, en la que valoró que en el listado filtrado “no hay ni un solo banco panameño mencionado, hay bancos de otros lugares”.
La Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá (CCIAP) deploró en una declaración pública “el impacto que ha generado” el escándalo, y tildó de “inadmisible que, habiendo más de 20 países mencionados (en las filtraciones) se le haya bautizado con el nombre” de los “Papeles de Panamá”.
El propio Ramón Fonseca Mora señaló que el hecho de que el escándalo haya recibido ese nombre busca perjudicar al país.
“Nadie va a ir a acusar a una firma que crea sociedades en Inglaterra de ser cómplice” de un eventual delito que cometa el que la compra, pero, en este caso, “aunque hayamos constituido la sociedad en otro lado, se está acusando a Panamá”, argumentó, al recalcar que la mayoría de las sociedades que forma y luego vende su firma no son creadas en el país centroamericano.
Fonseca Mora reconoció que la filtración puede afectar a Panamá ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ya que ese ente representa a la “competencia” del país en el área de servicios financieros.
Este mismo lunes, el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría, afirmó que Panamá “es el último gran reducto que sigue permitiendo la ocultación de fondos en paraísos fiscales”, y le instó a aplicar con carácter inmediato los estándares internacionales fijados en los últimos años para la transparencia financiera.









