Francia dedicará €2,000 millones de aquí a 2027 para favorecer el uso de la bicicleta como medio de transporte y una buena parte de ese dinero se dedicará a ampliar los carriles y las pistas especialmente dedicadas, con el objetivo de pasar de los 57,000 kilómetros actuales a 80,000.
El plan presentado este viernes por la primera ministra, Élisabeth Borne, contempla dedicar €250 millones cada año para acondicionar los viales. En un horizonte un poco más lejano, se trata de llegar a 100,000 kilómetros de pistas para bicicletas en 2030.
La primera ministra, que destacó que en los últimos cinco años se han construido 17,000 kilómetros, señaló en la presentación a la prensa que desde 2019 el uso de las infraestructuras dedicadas a la bicicleta se han incrementado en un tercio.
Buena parte del resto del dinero se destinará a las ayudas para la compra de bicicletas, con la prolongación de los dispositivos actuales, y también con un incremento de la compensación de los empleados públicos que van al trabajo pedaleando, que pasará de 200 euros anuales actualmente a 300.
De acuerdo con la asociación “Vélo & Territoires”, que realiza periódicamente estudios sobre el mundo de la bicicleta, su uso creció en Francia un 8% en 2022 respecto a 2021 y un 31% en relación a 2019, el año que antecedió a los confinamientos del covid.
La Administración del Estado se ha propuesto además equipar todos sus centros de trabajo con espacios seguros para aparcar las bicicletas, que también va a aumentar en el entorno de las estaciones, de los 30,000 que hay actualmente a 90,000 en 2027.
El Gobierno pretende que el número de niños de 6 a 11 años que se benefician de los cursos para aprender a circular en bicicleta se multiplique: Desde 2019 han sido 200,000 y sólo en 2023 deberían ser otros tantos para subir progresivamente a 800,000 anuales a partir de 2027.
También tiene intención de dar un impulso a la fabricación de bicicletas en Francia de forma que la producción suba de las 854,000 unidades en 2022 a 1.4 millones en 2027.













