[dropcap]U[/dropcap]fanarse del desarrollo económico ha sido el común denominador de todas las administraciones que ha tenido República Dominicana. Incluso, aquellos gobiernos que no les ha ido tan bien también han pregonado el crecimiento económico.
El país, por supuesto, también se jacta en escenarios internacionales sobre los altísimos niveles de crecimiento económico y el milagro económico.
Crecer económicamente está muy bien. Ver cómo la ciudad se irgue vertical y horizontalmente, el parque vehicular se moderniza y se ven notables avances en términos tecnológicos, también es para sentir orgullo.
Pero también hay que dejar sentir que el desarrollo económico se refleje en el humano, en su calidad de vida, seguridad ciudadana, en la educación, libre competencia y, sobre todo, en un esquema de administración pública justo y transparente.











