[dropcap]C[/dropcap]on la crisis post electoral y los líos que se han armado en los alrededores de algunas de las juntas electorales municipales, en algunos casos con actos de violencia, son muchos los pequeños comerciantes que están “jartos”. En sus casos no se trata de saber quién ganó el torneo, sino que sus ventas han caído estrepitosamente.
Uno de las historias más tristes la cuenta doña Flora, en Villa Mella. Ella tiene un local alquilado donde vende comida, jugos y sándwiches a los choferes del transporte público, pero, para evitar los disturbios, le han cerrado la calle, evitando el tránsito y, por ende, que ella pueda vender.
Y da pena en grado mayúsculo, pues teme retrasarse con el pago del alquiler del local por el que paga RD$3,500 al mes. Cuenta que ella votó y que todo el mundo lo hizo con responsabilidad, pero que ahora sólo quiere seguir con su vida normal, pues de su negocio depende el sustento de su familia.











