Cuando se habla de emprendimientos los jóvenes se destacan en la conversación y el género que más participa son las mujeres. Y no es para menos, forman su negocio en busca de una alternativa que les proporcione horarios flexibles para realizar sus actividades académicas, familiares y recreativas.
Su participación en la informalidad va desde vender ropa, personalizar artículos, desayunos temáticos, productos artesanales y hasta ofrecer servicios de maquillaje. El Banco Central (BC) registra que, en el mercado no regulado, 319,693 corresponde a jóvenes entre 15 a 24 años y los de 25 a 39 años asciende a 778,819, según datos enero-marzo del 2023.
Si bien el Ministerio de Juventud indica que el país hay 3,670,975 jóvenes, de los cuales 2,886,267 se ubican en el segmento de económicamente activos. De su lado, un estudio realizado por Alegra, empresa de gestión y contabilidad, reporta que el 52.6% de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) están dirigidas por mujeres.
Negocio
“Nunca cambiaría mis emprendimientos por un trabajo convencional”, destaca la propietaria de Isavestuario, Isabel Rossó. Pese a que es consciente de que tener un trabajo formal “abre puertas”, expresa que no se compara con el pago y cómo puede manejar el tiempo con su negocio.
La comerciante cuenta que después de su parto quedó muy delgada, por tanto, sus piezas de vestir no le quedaban. Ante esta situación, decidió vender su ropa y es en ese momento que despega su emprendimiento. Luego comenzó a vender ropa de segunda mano y después de nuevas. “De lo que ahorré de la ropa de paca, con eso fui comprando las demás mercancías. Nunca tuve que recurrir a un préstamo”, afirma.
Explica que durante un día con buenas ventas sus ingresos superan los RD$50,000. “Eso varía, hoy, por ejemplo, me levanté temprano y antes de las 9:00 de la mañana había vendido RD$6,000 y para las 5:00 de la tarde me entraron RD$5,000”, expresa Rossó. Sin embargo, el con la más baja facturación es de aproximadamente RD$1,500.
Por su lado, Cindy Díaz es creadora de líneas para cabello lacio y rizado. “Mi madre es sobreviviente de cáncer y durante muchos años estuvo intentando diferentes tratamientos que le ayudaran a reparar su cabellera. Luego a finales del 2019, cuando estuve teniendo problemas con la caída del cabello, mi madre empezó a utilizar algunos tratamientos, los cuales le llamamos bombas” cuenta la emprendedora. Y es así como inicia el negocio “Bombazo Capilar”, junto a su madre.
De acuerdo con la emprendedora, sus ingresos varían entre RD$1,000 y RD$4,000, dependiendo el día. Díaz señala que su negocio fue a través de ahorros y préstamos familiares. Además, de su emprendimiento también tiene otro empleo formal. Según el BC en el primer trimestre del 2023 se registraron 2,229,901.9 ocupados en el sector formal.
En búsqueda de otra fuente de ingreso, aparte de los negocios familiares, Yuleini Mercedes emprendió elaborando desayunos personalizados. Su microempresa, Yuyu Desayunos, inició en 2018 como un “hobby” en donde ayudaba a que sus seres queridos regalen a otras personas cosas especiales. Para 2019 lanzó su página por las redes sociales, pero no fue hasta 2020 que se dedicó más a su proyecto.
Mercedes refiere que para esta fecha las ventas fueron masivas. Pese a que en ese año estaba la pandemia, recibía más de 17 pedidos al día. Para las temporadas altas como San Valentín y Día de las Madres suele despachar hasta 150 pedidos.
En sus bandejas se destacan productos que van desde frutas, variedad de quesos, jamones, pasteles, chocolates y jugos. A medida que fue creciendo ha ido diversificando su negocio por demanda de sus clientes con arreglo de flores, globos o peluches. El valor de su canasta de desayunos personalizados, que encargan sus clientes, varía entre RD$1,850 y RD$30,000, dependiendo de la demanda de sus clientes.
Su meta era vender la cantidad de bandejas que compraba. “Si compraba 10 bandejas era responsable de vender ese inventario y seguir aumentando”. “Todo el dinero que ganaba en el emprendimiento lo ahorraba e invertía”, refirió la propietaria al explicar cómo fue el financiamiento para su negocio.
Durante la crisis sanitaria algunos jóvenes descubrieron su pasión por emprender. Tal es el caso de Viamelys Santana con su negocio Dolce Dessert. “En Mayo del 2020, en plena pandemia, haciendo recetas de internet, me doy cuenta de lo apasionante de este mundo de la repostería. Decidí hacer cursos online y a partir de ahí no he parado de hornear”, afirma.
La primera inversión a su negocio fue de RD$35,000 a través de ahorros. Sus ventas en días buenos alcanzan los RD$10,000, pero los días de baja el promedio es de RD$3,500. Al ser cuestionada de si prefiere un trabajo convencional o su emprendimiento, indicó que elegiría este último. “Definitivamente, el emprendimiento porque esta es mi pasión”, destaca.













